1 Samuel 5:9
“Y aconteció que como la hubieron pasado, la mano de Jehová fué contra la ciudad con grande quebrantamiento; é hirió los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, que se llenaron de hemorroides.”
1 Samuel 5:9 — Reina-Valera 1909
Verse 9 of 12 in 1 Samuel chapter 5 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
1 Samuel 5 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y LOS , tomada el arca de , trajéronla desde -ezer á . Y tomaron los el arca de , y metiéronla en la casa de ón, y pusiéronla junto á ón. Y el siguiente día los de se levantaron de mañana, y he aquí ón postrado en tierra delante del arca de á: y tomaron á ón, y volviéronlo á su lugar. Y tornándose á levantar de mañana el siguiente día, he aquí que ón había caído postrado en tierra delante del arca de á; y la cabeza de ón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado á ón el tronco solamente. Por esta causa los sacerdotes de ón, y todos los que en el templo de ón entran, no pisan el umbral de ón en , hasta hoy. Empero agravóse la mano de á sobre los de , y destruyólos, é hiriólos con hemorroides en y en todos sus términos. Y viendo esto los de , dijeron: No quede con nosotros el arca del de , porque su mano es dura sobre nosotros, y sobre nuestro dios ón. Enviaron pues á juntar á sí todos los príncipes de los , y dijeron: ¿Qué haremos del arca del de ? Y ellos respondieron: Pásese el arca del de á . Y pasaron allá el arca del de . Y aconteció que como la hubieron pasado, la mano de á fué contra la ciudad con grande quebrantamiento; é hirió los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, que se llenaron de hemorroides. Entonces enviaron el arca de á ón. Y como el arca de vino á ón, los dieron voces diciendo: Han pasado á mí el arca del de por matarme á mí y á mi pueblo. Y enviaron á juntar todos los príncipes de los , diciendo: Despachad el arca del de , y tórnese á su lugar, y no mate á mí ni á mi pueblo: porque había quebrantamiento de muerte en toda la ciudad, y la mano de se había allí agravado. Y los que no morían, eran heridos de hemorroides; y el clamor de la ciudad subía al cielo.