2 Samuel
2 Samuel 14
Reina-Valera 1909 · tap any highlighted word for context
2 Samuel 14 — Scripture text (Reina-Valera 1909)
Y CONOCIENDO hijo de , que el corazón del rey estaba por , Envió á , y tomó de allá una mujer astuta, y díjole: Yo te ruego que te enlutes, y te vistas de ropas de luto, y no te unjas con óleo, antes sé como mujer que ha mucho tiempo que trae luto por algún muerto; Y entrando al rey, habla con él de esta manera. Y puso las palabras en su boca. Entró pues aquella mujer de al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro hizo reverencia, y dijo: Oh rey, salva. Y el rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo á la verdad soy una mujer viuda y mi marido es muerto. Y tu sierva tenía dos hijos y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los despartiese, hirió el uno al otro, y matólo. Y he aquí toda la parentela se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató á su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano á quien él mató, y quitemos también el heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando á mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra. Entonces el rey dijo á la mujer: Vete á tu casa, que yo mandaré acerca de ti. Y la mujer de dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sin culpa. Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo á mí, que no te tocará más. Dijo ella entonces: Ruégote, oh rey, que te acuerdes de á tu , que no dejes á los cercanos de la sangre aumentar el daño con destruir á mi hijo. Y él respondió: Vive á, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra. Y la mujer dijo: Ruégote que hable tu criada una palabra á mi señor el rey. Y él dijo: Habla. Entonces la mujer dijo: ¿ qué pues piensas tú otro tanto contra el pueblo de ? que hablando el rey esta palabra, es como culpado, por cuanto el rey no hace volver á su fugitivo. Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver á recogerse: ni quita la vida, sino que arbitra medio para que su desviado no sea de él excluído. Y que yo he venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me ha puesto miedo. Mas tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey: quizá él hará lo que su sierva diga. Pues el rey oirá, para librar á su sierva de mano del hombre que me quiere raer á mí, y á mi hijo juntamente, de la heredad de . Tu sierva pues dice: Que sea ahora la respuesta de mi señor el rey para descanso; pues que mi señor el rey es como un ángel de para escuchar lo bueno y lo malo. Así á tu sea contigo. Entonces él respondió, y dijo á la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey. Y el rey dijo: ¿No ha sido la mano de contigo en todas estas cosas? Y la mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse á derecha ni á izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado: porque tu siervo , él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras; Y que trocara la forma de las palabras, tu siervo lo ha hecho: mas mi señor es sabio, conforme á la sabiduría de un ángel de , para conocer lo que hay en la tierra. Entonces el rey dijo á : He aquí yo hago esto: ve, y haz volver al mozo . Y se postró en tierra sobre su rostro, é hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío; pues que ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho. Levantóse luego , y fué á , y volvió á á . Mas el rey dijo: Váyase á su casa, y no vea mi rostro. Y volvióse á su casa, y no vió el rostro del rey. Y no había en todo hombre tan hermoso como , de alabar en gran manera: desde la planta de su pie hasta la mollera no había en él defecto. Y cuando se cortaba el cabello, (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real. Y éronle á tres hijos, y una hija que se llamó , la cual era hermosa de ver. Y estuvo por espacio de dos años en , y no vió la cara del rey. Y mandó por , para enviarlo al rey; mas no quiso venir á él; ni aunque envió por segunda vez, quiso él venir. Entonces dijo á sus siervos: Bien sabéis las tierras de junto á mi lugar, donde tiene sus cebadas; id, y pegadles fuego; y los siervos de pegaron fuego á las tierras. Levantóse por tanto , y vino á á su casa, y díjole: ¿ qué han puesto fuego tus siervos á mis tierras? Y respondió á : He aquí, yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, á fin de enviarte yo al rey á que le dijeses: ¿ qué vine de ? mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora la cara del rey; y si hay en mí pecado, máteme. Vino pues al rey, é hízoselo saber. Entonces llamó á , el cual vino al rey, é inclinó su rostro á tierra delante del rey: y el rey besó á .