Deuteronomy 31:25

“Mandó Moisés á los Levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo:”

Deuteronomy 31:25 — Reina-Valera 1909

Verse 25 of 30 in Deuteronomy chapter 31 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Deuteronomy 31 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y FUÉ és, y habló estas palabras á todo , Y díjoles: De edad de ciento y veinte años soy hoy día; no puedo más salir ni entrar: á más de esto á me ha dicho: No pasarás este án. Jehová tu , él pasa delante de ti; él destruirá estas gentes de delante de ti, y las heredarás: Josué será el que pasará delante de ti, como á ha dicho. Y hará á con ellos como hizo con ón y con Og, reyes de los , y con su tierra, que los destruyó. Y los entregará á delante de vosotros, y haréis con ellos conforme á todo lo que os he mandado. Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que á tu es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará. Y llamó és á é, y díjole á vista de todo : Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo á la tierra que juró á á sus padres que les había de dar, y tú se la harás heredar. Y á es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides. Y escribió és esta ley, y dióla á los sacerdotes, hijos de í, que llevaban el arca del pacto de á, y á todos los ancianos de . Y mandóles és, diciendo: Al cabo del séptimo año, en el año de la remisión, en la fiesta de las ñas, Cuando viniere todo á presentarse delante de á tu en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo á oídos de ellos. Harás congregar el pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman á á vuestro , y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley: Y los hijos de ellos que no supieron oigan, y aprendan á temer á á vuestro todos los días que viviereis sobre la tierra, para ir á la cual pasáis el án para poseerla. Y á dijo á és: He aquí se han acercado tus días para que mueras: llama á é, y esperad en el tabernáculo del testimonio, y le mandaré. Fueron pues és y é, y esperaron en el tabernáculo del testimonio. Y aparecióse á en el tabernáculo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo. Y á dijo á és: He aquí tú vas á dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va, en estando en medio de ella; y me dejará, é invalidará mi pacto que he concertado con él: Y mi furor se encenderá contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y le hallarán muchos males y angustias, y dirá en aquel día: ¿No me han hallado estos males porque no está mi en medio de mí? Empero yo esconderé ciertamente mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto á dioses ajenos. Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo á los hijos de : ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de . Porque yo le introduciré en la tierra que juré á sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerá, y se hartará, y se engordará: y volveránse á dioses ajenos, y les servirán, y me enojarán, é invalidarán mi pacto. Y será que cuando le vinieren muchos males y angustias, entonces responderá en su cara este cántico como testigo, pues no caerá en olvido de la boca de su linaje: porque yo conozco su ingenio, y lo que hace hoy antes que le introduzca en la tierra que juré. Y és escribió este cántico aquel día, y enseñólo á los hijos de . Y dió orden á é hijo de , y dijo: Esfuérzate y anímate, que tú meterás los hijos de en la tierra que les juré, y yo seré contigo. Y como acabó és de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, Mandó és á los que llevaban el arca del pacto de á, diciendo: Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de á vuestro , y esté allí por testigo contra ti. Porque yo conozco tu rebelión, y tu cerviz dura: he aquí que aun viviendo yo hoy con vosotros, sois rebeldes á á; y ¿cuánto más después que yo fuere muerto? Congregad á mí todos los ancianos de vuestras tribus, y á vuestros oficiales, y hablaré en sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos contra ellos los cielos y la tierra. Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os aparteréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho mal en ojos de á, enojándole con la obra de vuestras manos. Entonces habló és en oídos de toda la congregación de las palabras de este cántico hasta acabarlo.

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