Ezra
Ezra 3
Reina-Valera 1909 · tap any highlighted word for context
Ezra 3 — Scripture text (Reina-Valera 1909)
Y LLEGADO el mes séptimo, y ya los hijos de en las ciudades, juntóse el pueblo como un solo hombre en . Entonces se levantó á hijo de , y sus hermanos los sacerdotes, y hijo de , y sus hermanos, y edificaron el altar del de , para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de és varón de . Y asentaron el altar sobre sus basas, bien que tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos á á, holocaustos á la mañana y á la tarde. Hicieron asimismo la solemnidad de las cabañas, como está escrito, y holocaustos cada día por cuenta, conforme al rito, cada cosa en su día; Y á más de esto, el holocausto continuo, y las nuevas lunas, y todas las fiestas santificadas de á, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria á á. Desde el primer día del mes séptimo comenzaron á ofrecer holocaustos á á; mas el templo de á no estaba aún fundado. Y dieron dinero á los carpinteros y oficiales; asimismo comida y bebida y aceite á los y , para que trajesen madera de cedro del Líbano á la mar de , conforme á la voluntad de rey de acerca de esto. Y en el año segundo de su venida á la casa de en , en el mes segundo, comenzaron hijo de , y á hijo de , y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los , y todos los que habían venido de la cautividad á ; y pusieron á los de veinte años arriba para que tuviesen cargo de la obra de la casa de á. Jesuá también, sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, hijos de á, como un solo hombre asistían para dar priesa á los que hacían la obra en la casa de : los hijos de , sus hijos y sus hermanos, Levitas. Y cuando los albañiles del templo de á echaban los cimientos, pusieron á los sacerdotes vestidos de sus ropas, con trompetas, y á hijos de con címbalos, para que alabasen á á, según ordenanza de rey de . Y cantaban, alabando y confesando á á, y decían: Porque es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre . Y todo el pueblo aclamaba con grande júbilo, alabando á á, porque á la casa de á se echaba el cimiento. Y muchos de los sacerdotes y de los y de los cabezas de los padres, ancianos que habían visto la casa primera, viendo fundar esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía discernir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro del pueblo: porque clamaba el pueblo con grande júbilo, y oíase el ruido hasta de lejos.