Leviticus
Leviticus 17
Reina-Valera 1909 · tap any highlighted word for context
Leviticus 17 — Scripture text (Reina-Valera 1909)
Y HABLÓ á á és, diciendo: Habla á ón y á sus hijos, y á todos los hijos de , y diles: Esto es lo que ha mandado á, diciendo: Cualquier varón de la casa de que degollare buey, ó cordero, ó cabra, en el real, ó fuera del real, Y no lo trajere á la puerta del tabernáculo del testimonio, para ofrecer ofrenda á á delante del tabernáculo de á, sangre será imputada al tal varón: sangre derramó; cortado será el tal varón de entre su pueblo: A fin de que traigan los hijos de sus sacrificios, los que sacrifican sobre la haz del campo, para que los traigan á á á la puerta del tabernáculo del testimonio al sacerdote, y sacrifiquen ellos sacrificios de paces á á. Y el sacerdote esparcirá la sangre sobre el altar de á, á la puerta del tabernáculo del testimonio, y quemará el sebo en olor de suavidad á á. Y nunca más sacrificarán sus sacrificios á los demonios, tras de los cuales han fornicado: tendrán esto por estatuto perpetuo por sus edades. Les dirás también: Cualquier varón de la casa de , ó de los extranjeros que peregrinan entre vosotros, que ofreciere holocausto ó sacrificio, Y no lo trajere á la puerta del tabernáculo del testimonio, para hacerlo á á, el tal varón será igualmente cortado de sus pueblos. Y cualquier varón de la casa de , ó de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y le cortaré de entre su pueblo. Porque la vida de la carne en la sangre está: y yo os la he dado para expiar vuestras personas sobre el altar: por lo cual la misma sangre expiará la persona. Por tanto, he dicho á los hijos de : Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que peregrina entre vosotros comerá sangre. Y cualquier varón de los hijos de , ó de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cogiere caza de animal ó de ave que sea de comer, derramará su sangre y cubrirála con tierra: Porque el alma de toda carne, su vida, está en su sangre: por tanto he dicho á los hijos de : No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre: cualquiera que la comiere será cortado. Y cualquiera persona que comiere cosa mortecina, ó despedazada por fiera, así de los naturales como de los extranjeros, lavará sus vestidos y á sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde; y se limpiará. Y si no los lavare, ni lavare su carne, llevará su iniquidad.