1 Corinthians 4:17
“Por lo cual os he enviado á Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os amonestará de mis caminos cuáles sean en Cristo, de la manera que enseño en todas partes en todas las iglesias.”
1 Corinthians 4:17 — Reina-Valera 1909
Verse 17 of 21 in 1 Corinthians chapter 4 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
1 Corinthians 4 — full chapter (Reina-Valera 1909)
TÉNGANNOS los hombres por ministros de , y dispensadores de los misterios de . Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel. Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, ó de juicio humano; y ni aun yo me juzgo. Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga, el Señor es. Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones: y entonces cada uno tendrá de la alabanza. Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en por amor de vosotros; para que en nosotros aprendáis á no saber más de lo que está escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro. Porque ¿quién te distingue? ¿ó qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como si no hubieras recibido? Ya estáis hartos, ya estáis ricos, sin nosotros reináis; y ojalá reinéis, para que nosotros reinemos también juntamente con vosotros. Porque á lo que pienso, Dios nos ha mostrado á nosotros los apóstoles por los postreros, como á sentenciados á muerte: porque somos hechos espectáculo al mundo, y á los ángeles, y á los hombres. Nosotros necios por amor de , y vosotros prudentes en ; nosotros flacos, y vosotros fuertes; vosotros nobles, y nosotros viles. Hasta esta hora hambreamos, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos heridos de golpes, y andamos vagabundos; Y trabajamos, obrando con nuestras manos: nos maldicen, y bendecimos: padecemos persecución, y sufrimos: Somos blasfemados, y rogamos: hemos venido á ser como la hez del mundo, el desecho de todos hasta ahora. No escribo esto para avergonzaros: mas amonéstoos como á mis hijos amados. Porque aunque tengáis diez mil ayos en , no tendréis muchos padres; que en ús yo os engendré por el evangelio. Por tanto, os ruego que me imitéis. Por lo cual os he enviado á , que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os amonestará de mis caminos cuáles sean en , de la manera que enseño en todas partes en todas las iglesias. Mas algunos están envanecidos, como si nunca hubiese yo de ir á vosotros. Empero iré presto á vosotros, si el Señor quisiere; y entenderé, no las palabras de los que andan hinchados, sino la virtud. Porque el reino de no consiste en palabras, sino en virtud. ¿Qué queréis? ¿iré á vosotros con vara, ó con caridad y espíritu de mansedumbre?