1 Kings 18:12

“Y acontecerá que, luego que yo me haya partido de ti, el espíritu de Jehová te llevará donde yo no sepa; y viniendo yo, y dando las nuevas á Achâb, y no hallándote él, me matará; y tu siervo teme á Jehová desde su mocedad.”

1 Kings 18:12 — Reina-Valera 1909

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1 Kings 18 — full chapter (Reina-Valera 1909)

PASADOS muchos días, fué palabra de á á Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate á âb, y yo daré lluvia sobre la haz de la tierra. Fué pues Elías á mostrarse á âb. Había á la sazón grande hambre en . Y âb llamó á ías su mayordomo, el cual ías era en grande manera temeroso de á; Porque cuando destruía á los profetas de á, Abdías tomó cien profetas, los cuales escondió de cincuenta en cincuenta por cuevas, y sustentólos á pan y agua. Y dijo âb á ías: Ve por el país á todas las fuentes de aguas, y á todos los arroyos; que acaso hallaremos grama con que conservemos la vida á los caballos y á las acémilas, para que no nos quedemos sin bestias. Y partieron entre sí el país para recorrerlo: Achâb fué de por sí por un camino, y ías fué separadamente por otro. Y yendo ías por el camino, topóse con Elías; y como le conoció, postróse sobre su rostro, y dijo: ¿No eres tú mi señor Elías? Y él respondió: Yo soy; ve, di á tu amo: He aquí Elías. Pero él dijo: ¿En qué he pecado, para que tú entregues tu siervo en mano de âb para que me mate? Vive á tu , que no ha habido nación ni reino donde mi señor no haya enviado á buscarte; y respondiendo ellos, No está aquí, él ha conjurado á reinos y naciones si no te han hallado. ¿Y ahora tú dices: Ve, di á tu amo: Aquí está Elías? Y acontecerá que, luego que yo me haya partido de ti, el espíritu de á te llevará donde yo no sepa; y viniendo yo, y dando las nuevas á âb, y no hallándote él, me matará; y tu siervo teme á á desde su mocedad. ¿No ha sido dicho á mi señor lo que hice, cuando mataba á los profetas de á: que escondí cien varones de los profetas de á de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve á pan y agua? ¿Y ahora dices tú: Ve, di á tu amo: Aquí está Elías: para que él me mate? Y díjole Elías: Vive á de los ejércitos, delante del cual estoy, que hoy me mostraré á él. Entonces ías fué á encontrarse con âb, y dióle el aviso; y âb vino á encontrarse con Elías. Y como âb vió á Elías, díjole âb: ¿ tú el que alborotas á ? Y él respondió: Yo no he alborotado á , sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de á, y siguiendo á los . Envía pues ahora y júntame á todo en el monte de , y los cuatrocientos y cincuenta profetas de , y los cuatrocientos profetas de los bosques, que comen de la mesa de . Entonces âb envió á todos los hijos de , y juntó los profetas en el monte de . Y acercándose Elías á todo el pueblo, dijo: ¿ cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si á es , seguidle; y si , id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. Y Elías tornó á decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de á; mas de los profetas de hay cuatrocientos y cincuenta hombres. Dénsenos pues dos bueyes, y escójanse ellos el uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestaré el otro buey, y pondrélo sobre leña, y ningún fuego pondré debajo. Invocad luego vosotros en el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré en el nombre de á: y el que respondiere por fuego, ése sea . Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho. Entonces Elías dijo á los profetas de : Escogeos el un buey, y haced primero, pues que vosotros sois los más: é invocad en el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo. Y ellos tomaron el buey que les fué dado, y aprestáronlo, é invocaron en el nombre de desde la mañana hasta el medio día, diciendo: ¡, respóndenos! Mas no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. Y aconteció al medio día, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, que dios es: quizá está conversando, ó tiene algún empeño, ó va de camino; acaso duerme, y despertará. Y ellos clamaban á grandes voces, y sajábanse con cuchillos y con lancetas conforme á su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. Y como pasó el medio día, y ellos profetizaran hasta el tiempo del sacrificio del presente, y no había voz, ni quien respondiese ni escuchase; Elías dijo entonces á todo el pueblo: Acercaos á mí. Y todo el pueblo se llegó á él: y él reparó el altar de á que estaba arruinado. Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de , al cual había sido palabra de á, diciendo, será tu nombre; Edificó con las piedras un altar en el nombre de á: después hizo una reguera alrededor del altar, cuanto cupieran dos satos de simiente. Compuso luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y púsolo sobre la leña. Y dijo: Henchid cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; é hiciéronlo la tercera vez. De manera que las aguas corrían alrededor del altar; y había también henchido de agua la reguera. Y como llegó la hora de ofrecerse el holocausto, llegóse el profeta Elías, y dijo: Jehová de , de , y de , sea hoy manifiesto que tú eres en , y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh á, eres el , y que tú volviste atrás el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de á, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera. Y viéndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y dijeron: ¡á es el ! ¡á es el ! Y díjoles Elías: Prended á los profetas de , que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y llevólos Elías al arroyo de ón, y allí los degolló. Y entonces Elías dijo á âb: Sube, come y bebe; porque una grande lluvia suena. Y âb subió á comer y á beber. Y Elías subió á la cumbre del ; y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo á su criado: Sube ahora, y mira hacia la mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió á decir: Vuelve siete veces. Y á la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube de la mar. Y él dijo: Ve, y di á âb: Unce y desciende, porque la lluvia no te ataje. Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento; y hubo una gran lluvia. Y subiendo âb, vino á . Y la mano de á fué sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y vino corriendo delante de âb hasta llegar á .

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