1 Kings 2:28
“Y vino la noticia hasta Joab: porque también Joab se había adherido á Adonía, si bien no se había adherido á Absalom. Y huyó Joab al tabernáculo de Jehová, y asióse á los cornijales del altar.”
1 Kings 2:28 — Reina-Valera 1909
Verse 28 of 46 in 1 Kings chapter 2 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
1 Kings 2 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y LLEGÁRONSE los días de para morir, y mandó á ón su hijo, diciendo: Yo voy el camino de toda la tierra: esfuérzate, y sé varón. Guarda la ordenanza de á tu , andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, y sus derechos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de és, para que seas dichoso en todo lo que hicieres, y en todo aquello á que te tornares; Para que confirme á la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren su camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón, y de toda su alma, jamás, dice, faltará á ti varón del trono de . Y ya sabes tú lo que me ha hecho hijo de , lo que hizo á dos generales del ejército de , á hijo de , y á hijo de , los cuales él mató, derramando en paz la sangre de guerra, y poniendo la sangre de guerra en su talabarte que tenía sobre sus lomos, y en sus zapatos que tenía en sus pies. Tú pues harás conforme á tu sabiduría; no dejarás descender sus canas á la huesa en paz. Mas á los hijos de harás misericordia, que sean de los convidados á tu mesa; porque ellos vinieron así á mí, cuando iba huyendo de tu hermano. También tienes contigo á hijo de , hijo de ín, de , el cual me maldijo con una maldición fuerte el día que yo iba á . Mas él mismo descendió á recibirme al án, y yo le juré por á, diciendo: Yo no te mataré á cuchillo. Empero ahora no lo absolverás: que hombre sabio eres, y sabes cómo te has de haber con él: y harás descender sus canas con sangre á la sepultura. Y durmió con sus padres, y fué sepultado en la ciudad de . Los días que reinó sobre fueron cuarenta años: siete años reinó en ón, y treinta y tres años reinó en . Y se sentó ón en el trono de su padre, y fué su reino firme en gran manera. Entonces ía hijo de vino á - madre de ón; y ella dijo: ¿Es tu venida de paz? Y él respondió: Sí, de paz. En seguida dijo: Una palabra tengo que decirte. Y ella dijo: Di. Y él dijo: Tú sabes que el reino era mío, y que todo había puesto en mí su rostro, para que yo reinara: mas el reino fué traspasado, y vino á mi hermano; porque por á era suyo. Y ahora yo te hago una petición: no me hagas volver mi rostro. Y ella le dijo: Habla. El entonces dijo: Yo te ruego que hables al rey ón, (porque él no te hará volver tu rostro,) para que me dé á por mujer. Y - dijo: Bien; yo hablaré por ti al rey. Y vino - al rey ón para hablarle por ía. Y el rey se levantó á recibirla, é inclinóse á ella, y volvió á sentarse en su trono, é hizo poner una silla á la madre del rey, la cual se sentó á su diestra. Y ella dijo: Una pequeña petición pretendo de ti; no me hagas volver mi rostro. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, que yo no te haré volver el rostro. Y ella dijo: Dése por mujer á tu hermano ía. Y el rey ón respondió, y dijo á su madre: ¿ qué pides á para ía? Demanda también para él el reino, porque él es mi hermano mayor; y tiene también á sacerdote, y á hijo de . Y el rey ón juró por á, diciendo: Así me haga y así me añada, que contra su vida ha hablado ía esta palabra. Ahora pues, vive á, que me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono de mi padre, y que me ha hecho casa, como me había dicho, que ía morirá hoy. Entonces el rey ón envió por mano de ía hijo de , el cual dió sobre él, y murió. Y á sacerdote dijo el rey: Vete á á tus heredades, que tú eres digno de muerte; mas no te mataré hoy, por cuanto has llevado el arca del Señor á delante de mi padre, y además has sido trabajado en todas las cosas en que fué trabajado mi padre. Así echó ón á del sacerdocio de á, para que se cumpliese la palabra de á que había dicho sobre la casa de en . Y vino la noticia hasta : porque también se había adherido á ía, si bien no se había adherido á . Y huyó al tabernáculo de á, y asióse á los cornijales del altar. Y fué hecho saber á ón que había huído al tabernáculo de á, y que estaba junto al altar. Entonces envió ón á ía hijo de , diciendo: Ve, y da sobre él. Y entró ía al tabernáculo de á, y díjole: El rey ha dicho que salgas. Y él dijo: No, sino aquí moriré. Y ía volvió con esta respuesta al rey, diciendo: Así habló , y así me respondió. Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátale y entiérralo, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre que ha derramado injustamente. Y á hará tornar su sangre sobre su cabeza: que él ha muerto dos varones más justos y mejores que él, á los cuales mató á cuchillo sin que mi padre supiese nada: á hijo de , general del ejército de , y á hijo de , general de ejército de á. La sangre pues de ellos recaerá sobre la cabeza de , y sobre la cabeza de su simiente para siempre: mas sobre y sobre su simiente, y sobre su casa y sobre su trono, habrá perpetuamente paz de parte de á. Entonces ía hijo de subió, y dió sobre él, y matólo; y fué sepultado en su casa en el desierto. Y el rey puso en su lugar á ía hijo de sobre el ejército: y á puso el rey por sacerdote en lugar de . Después envió el rey, é hizo venir á , y díjole: Edifícate una casa en , y mora ahí, y no salgas de allá á una parte ni á otra; Porque sabe de cierto que el día que salieres, y pasares el torrente de ón, sin duda morirás, y tu sangre será sobre tu cabeza. Y dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi señor ha dicho, así lo hará tu siervo. Y habitó en muchos días. Pero pasados tres años, aconteció que se le huyeron á dos siervos á îs, hijo de â, rey de . Y dieron aviso á , diciendo: He aquí que tus siervos están en . Levantóse entonces , y enalbardó su asno, y fué á , á îs, á procurar sus siervos. Fué pues , y volvió sus siervos de . Díjose luego á ón como había ido de hasta , y que había vuelto. Entonces el rey envió, é hizo venir á , y díjole: ¿No te conjuré yo por á, y te protesté, diciendo: El día que salieres, y fueres acá ó acullá, sabe de cierto que has de morir? Y tú me dijiste: La palabra es buena, yo la obedezco. ¿ qué pues no guardaste el juramento de á, y el mandamiento que yo te impuse? Dijo además el rey á : Tú sabes todo el mal, el cual tu corazón bien sabe, que cometiste contra mi padre ; Jehová pues, ha tornado el mal sobre tu cabeza. Y el rey ón será bendito, y el trono de será firme perpetuamente delante de á. Entonces el rey mandó á ía hijo de , el cual salió é hirióle; y murió. Y el reino fué confirmado en la mano de ón.