1 Samuel 20:24
“David pues se escondió en el campo, y venida que fué la nueva luna, sentóse el rey á comer pan.”
1 Samuel 20:24 — Reina-Valera 1909
Verse 24 of 42 in 1 Samuel chapter 20 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
1 Samuel 20 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y huyó de que es en , y vínose delante de án, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿cuál es mi maldad, ó cuál mi pecado contra tu padre, que él busca mi vida? Y él le dijo: En ninguna manera; no morirás. He aquí que mi padre ninguna cosa hará, grande ni pequeña, que no me la descubra: ¿por qué pues me encubrirá mi padre este negocio? No será así. Y volvió á jurar, diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dirá: No sepa esto án, porque no tenga pesar: y ciertamente, vive á y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte. Y án dijo á : ¿Qué discurre tu alma, y harélo por ti? Y respondió á án: He aquí que mañana será nueva luna, y yo acostumbro sentarme con el rey á comer: mas tú dejarás que me esconda en el campo hasta la tarde del tercer día. Si tu padre hiciere mención de mí, dirás: Rogóme mucho que lo dejase ir presto á -lehem su ciudad, porque todos los de su linaje tienen allá sacrificio aniversario. Si él dijere, Bien está, paz tendrá tu siervo; mas si se enojare, sabe que la malicia es en él consumada. Harás pues misericordia con tu siervo, ya que has traído tu siervo á alianza de á contigo: y si maldad hay en mí mátame tú, que no hay necesidad de llevarme hasta tu padre. Y án le dijo: Nunca tal te suceda; antes bien, si yo entendiera ser consumada la malicia de mi padre, para venir sobre ti, ¿no había yo de descubrírtelo? Dijo entonces á án: ¿én me dará aviso? ó ¿qué si tu padre te respondiere ásperamente? Y án dijo á : Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo. Entonces dijo án á : Oh á de , cuando habré yo preguntado á mi padre mañana á esta hora, ó después de mañana, y él apareciere bien para con , si entonces no enviare á ti, y te lo descubriere, Jehová haga así á án, y esto añada. Mas si á mi padre pareciere bien hacerte mal, también te lo descubriré, y te enviaré, y te irás en paz: y sea á contigo, como fué con mi padre. Y si yo viviere, harás conmigo misericordia de á; mas si fuere muerto, No quitarás perpetuamente tu misericordia de mi casa. Cuando desarraigare á uno por uno los enemigos de de la tierra, aun á án quite de su casa, si te faltare. Así hizo án alianza con la casa de , diciendo: Requiéralo á de la mano de los enemigos de . Y tornó án á jurar á , porque le amaba, porque le amaba como á su alma. Díjole luego án: Mañana es nueva luna, y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío. Estarás pues tres días, y luego descenderás, y vendrás al lugar donde estabas escondido el día de trabajo, y esperarás junto á la piedra de ; Y yo tiraré tres saetas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco. Y luego enviaré el criado diciéndole: Ve, busca las saetas. Y si dijere al mozo: He allí las saetas más acá de ti, tómalas: tú vendrás, porque paz tienes, y nada hay de mal, vive á. Mas si yo dijere al mozo así: He allí las saetas más allá de ti: vete, porque á te ha enviado. Y cuanto á las palabras que yo y tú hemos hablado, sea á entre mí y ti para siempre. pues se escondió en el campo, y venida que fué la nueva luna, sentóse el rey á comer pan. Y el rey se sentó en su silla, como solía, en el asiento junto á la pared, y án se levantó, y sentóse al lado de Saúl, y el lugar de estaba vacío. Mas aquel día Saúl no dijo nada, porque se decía: Habrále acontecido algo, y no está limpio; no estará purificado. El día siguiente, el segundo día de la nueva luna, aconteció también que el asiento de estaba vacío. Y Saúl dijo á án su hijo: ¿ qué no ha venido á comer el hijo de í hoy ni ayer? Y án respondió á Saúl: me pidió encarecidamente le dejase ir hasta -lehem. Y dijo: Ruégote que me dejes ir, porque tenemos sacrificio los de nuestro linaje en la ciudad, y mi hermano mismo me lo ha mandado; por tanto, si he hallado gracia en tus ojos, haré una escapada ahora, y visitaré á mis hermanos. Por esto pues no ha venido á la mesa del rey. Entonces Saúl se enardeció contra án, y díjole: Hijo de la perversa y rebelde, ¿no sé yo que tú has elegido al hijo de í para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre? Porque todo el tiempo que el hijo de í viviere sobre la tierra, ni tú serás firme, ni tu reino. Envía pues ahora, y tráemelo, porque ha de morir. Y án respondió á su padre Saúl, y díjole: ¿ qué morirá? ¿qué ha hecho? Entonces Saúl le arrojó una lanza por herirlo: de donde entendió án que su padre estaba determinado á matar á . Y levantóse án de la mesa con exaltada ira, y no comió pan el segundo día de la nueva luna: porque tenía dolor á causa de , porque su padre le había afrentado. Al otro día de mañana, salió án al campo, al tiempo aplazado con , y un mozo pequeño con él. Y dijo á su mozo: Corre y busca las saetas que yo tirare. Y como el muchacho iba corriendo, él tiraba la saeta que pasara más allá de él. Y llegando el muchacho adonde estaba la saeta que án había tirado, Jonathán dió voces tras el muchacho, diciendo: ¿No está la saeta más allá de ti? Y tornó á gritar án tras el muchacho: Date priesa, aligera, no te pares. Y el muchacho de án cogió las saetas, y vínose á su señor. Empero ninguna cosa entendió el muchacho: solamente án y entendían el negocio. Luego dió án sus armas á su muchacho, y díjole: Vete y llévalas á la ciudad. Y luego que el muchacho se hubo ido, se levantó de la parte del mediodía, é inclinóse tres veces postrándose hasta la tierra: y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro, aunque lloró más. Y án dijo á : Vete en paz, que ambos hemos jurado por el nombre de á, diciendo: Jehová sea entre mí y ti, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre. Y él se levantó y fuése: y án se entró en la ciudad.