1 Samuel 24:18
“Y dijo á David: Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal.”
1 Samuel 24:18 — Reina-Valera 1909
Verse 18 of 22 in 1 Samuel chapter 24 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
1 Samuel 24 — full chapter (Reina-Valera 1909)
ENTONCES subió de allí, y habitó en los parajes fuertes en . Y como Saúl volvió de los , diéronle aviso diciendo: He aquí que está en el desierto de . Y tomando Saúl tres mil hombres escogidos de todo , fué en busca de y de los suyos, por las cumbres de los peñascos de las cabras monteses. Y como llegó á una majada de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella á cubrir sus pies: y y los suyos estaban á los lados de la cueva. Entonces los de le dijeron: He aquí el día de que te ha dicho á: He aquí que entrego tu enemigo en tus manos, y harás con él como te pareciere. Y levantóse , y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl. Después de lo cual el corazón de le golpeaba, porque había cortado la orilla del manto de Saúl. Y dijo á los suyos: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de á, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de á. Así quebrantó á los suyos con palabras, y no les permitió que se levantasen contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, fuése su camino. También se levantó después, y saliendo de la cueva dió voces á las espaldas de Saúl, diciendo: ¡Mi señor el rey! Y como Saúl miró atrás, inclinó su rostro á tierra, é hizo reverencia. Y dijo á Saúl: ¿ qué oyes las palabras de los que dicen: Mira que procura tu mal? He aquí han visto hoy tus ojos como á te ha puesto hoy en mis manos en la cueva: y dijeron que te matase, mas te perdoné, porque dije: No extenderé mi mano contra mi señor, porque ungido es de á. Y mira, padre mío, mira aún la orilla de tu manto en mi mano: porque yo corté la orilla de tu manto, y no te maté. Conoce pues, y ve que no hay mal ni traición en mi mano, ni he pecado contra ti; con todo, tú andas á caza de mi vida para quitármela. Juzgue á entre mí y ti, y véngueme de ti á: empero mi mano no será contra ti. Como dice el proverbio de los antiguos: De los impíos saldrá la impiedad: así que mi mano no será contra ti. ¿ quién ha salido el rey de ? ¿á quién persigues? ¿á un perro muerto? ¿á una pulga? Jehová pues será juez, y él juzgará entre mí y ti. El vea, y sustente mi causa, y me defienda de tu mano. Y aconteció que, como acabó de decir estas palabras á Saúl, Saúl dijo: ¿No es esta la voz tuya, hijo mío ? Y alzando Saúl su voz lloró. Y dijo á : Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal. Tú has mostrado hoy que has hecho conmigo bien; pues no me has muerto, habiéndome á puesto en tus manos. Porque ¿quién hallará á su enemigo, y lo dejará ir sano y salvo? Jehová te pague con bien por lo que en este día has hecho conmigo. Y ahora, como yo entiendo que tú has de reinar, y que el reino de ha de ser en tu mano firme y estable, Júrame pues ahora por á, que no cortarás mi simiente después de mí, ni raerás mi nombre de la casa de mi padre. Entonces juró á Saúl. Y fuése Saúl á su casa, y y los suyos se subieron al sitio fuerte.