1 Samuel 25:37
“Pero á la mañana, cuando el vino había salido de Nabal, refirióle su mujer aquestas cosas; y se le amorteció el corazón, y quedóse como una piedra.”
1 Samuel 25:37 — Reina-Valera 1909
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1 Samuel 25 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y MURIÓ , y juntóse todo , y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en . Y levantóse , y se fué al desierto de án. Y en Maón había un hombre que tenía su hacienda en el , el cual era muy rico, que tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció hallarse esquilando sus ovejas en el . El nombre de aquel varón era , y el nombre de su mujer, . Y era aquella mujer de buen entendimiento y de buena gracia; mas el hombre era duro y de malos hechos; y era del linaje de . Y oyó en el desierto que esquilaba sus ovejas. Entonces envió diez criados, y díjoles: Subid al , é id á , y saludadle en mi nombre, Y decidle así: Que vivas y sea paz á ti, y paz á tu familia, y paz á todo cuanto tienes. Ha poco supe que tienes esquiladores. Ahora, á los pastores tuyos que han estado con nosotros, nunca les hicimos fuerza, ni les faltó algo en todo el tiempo que han estado en el . Pregunta á tus criados, que ellos te lo dirán. Hallen por tanto estos criados gracia en tus ojos, pues que venimos en buen día: ruégote que des lo que tuvieres á mano á tus siervos, y á tu hijo . Y como llegaron los criados de , dijeron á todas estas palabras en nombre de , y callaron. Y respondió á los criados de , y dijo: ¿én es ? ¿y quién es el hijo de í? Muchos siervos hay hoy que se huyen de sus señores. ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y mi víctima que he preparado para mis esquiladores, y la daré á hombres que no sé de dónde son? Y tornándose los criados de , volviéronse por su camino, y vinieron y dijeron á todas estas palabras. Entonces dijo á sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y ciñóse cada uno su espada: también ciñó su espada; y subieron tras como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje. Y uno de los criados dió aviso á mujer de , diciendo: He aquí envió mensajeros del desierto que saludasen á nuestro amo, y él los ha zaherido. Mas aquellos hombres nos han sido muy buenos, y nunca nos han hecho fuerza, ni ninguna cosa nos ha faltado en todo el tiempo que hemos conversado con ellos, mientras hemos estado en el campo. Hannos sido por muro de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas. Ahora pues, entiende y mira lo que has de hacer, porque el mal está del todo resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa: pues él es un hombre tan malo, que no hay quien pueda hablarle. Entonces tomó luego doscientos panes, y dos cueros de vino, y cinco ovejas guisadas, y cinco medidas de grano tostado, y cien hilos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y cargólo en asnos; Y dijo á sus criados: Id delante de mí, que yo os seguiré luego. Y nada declaró á su marido . Y sentándose sobre un asno descendió por una parte secreta del monte, y he aquí y los suyos que venían frente á ella, y ella les fué al encuentro. Y había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien. Así haga , y así añada á los enemigos de , que de aquí á mañana no tengo de dejar de todo lo que fuere suyo ni aun meante á la pared. Y como vió á , apeóse prestamente del asno, y postrándose delante de sobre su rostro, inclinóse á tierra; Y echóse á sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas ruégote hable tu sierva en tus oídos, y oye las palabras de tu sierva. No ponga ahora mi señor su corazón á aquel hombre brusco, á ; porque conforme á su nombre, así es. El se llama , y la locura está con él: mas yo tu sierva no vi los criados de mi señor, los cuales tú enviaste. Ahora pues, señor mío, vive á y vive tu alma, que á te ha estorbado que vinieses á derramar sangre, y vengarte por tu propia mano. Sean pues como tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor. Y ahora esta bendición que tu sierva ha traído á mi señor, dése á los criados que siguen á mi señor. Y yo te ruego que perdones á tu sierva esta ofensa; pues á de cierto hará casa firme á mi señor, por cuanto mi señor hace las guerras de á, y mal no se ha hallado en ti en tus días. Bien que alguien se haya levantado á perseguirte y atentar á tu vida, con todo, el alma de mi señor será ligada en el haz de los que viven con á tuyo, y él arrojará el alma de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda. Y acontecerá que cuando á hiciere con mi señor conforme á todo el bien que ha hablado de ti, y te mandare que seas caudillo sobre , Entonces, señor mío, no te será esto en tropiezo y turbación de corazón, el que hayas derramado sangre sin causa, ó que mi señor se haya vengado por sí mismo. Guárdese pues mi señor, y cuando á hiciere bien á mi señor, acuérdate de tu sierva. Y dijo á : Bendito sea á de , que te envió para que hoy me encontrases; Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy el ir á derramar sangre, y á vengarme por mi propia mano: Porque, vive á de que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado priesa en venirme al encuentro, de aquí á mañana no le quedara á meante á la pared. Y recibió de su mano lo que le había traído, y díjole: Sube en paz á tu casa, y mira que he oído tu voz, y tenídote respeto. Y se vino á , y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey: y el corazón de estaba alegre en él, y estaba muy borracho; por lo que ella no le declaró poco ni mucho, hasta que vino el día siguiente. Pero á la mañana, cuando el vino había salido de , refirióle su mujer aquestas cosas; y se le amorteció el corazón, y quedóse como una piedra. Y pasados diez días á hirió á , y murió. Y luego que oyó que era muerto, dijo: Bendito sea á que juzgó la causa de mi afrenta recibida de la mano de , y ha preservado del mal á su siervo; y á ha tornado la malicia de sobre su propia cabeza. Después envió á hablar á , para tomarla por su mujer. Y los criados de vinieron á en el , y hablaron con ella, diciendo: nos ha enviado á ti, para tomarte por su mujer. Y ella se levantó, é inclinó su rostro á tierra, diciendo: He aquí tu sierva, para que sea sierva que lave los pies de los siervos de mi señor. Y levantándose luego con cinco mozas que la seguían, montóse en un asno, y siguió los mensajeros de , y fué su mujer. También tomó á de , y ambas á dos fueron sus mujeres. Porque Saúl había dado su hija âl mujer de , á hijo de , que era de .