2 Chronicles 18:28

“Subió pues el rey de Israel, y Josaphat rey de Judá, á Ramoth de Galaad.”

2 Chronicles 18:28 — Reina-Valera 1909

Verse 28 of 34 in 2 Chronicles chapter 18 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

2 Chronicles 18 — full chapter (Reina-Valera 1909)

TENÍA pues riquezas y gloria en abundancia, y trabó parentesco con âb. Y después de algunos años descendió á âb á ; por lo que mató âb muchas ovejas y bueyes para él, y para la gente que con él venía: y persuadióle que fuese con él á de . Y dijo âb rey de á rey de á: ¿ venir conmigo á de ? Y él respondió: Como yo, así también tú; y como tu pueblo, así también mi pueblo: iremos contigo á la guerra. Además dijo al rey de : Ruégote que consultes hoy la palabra de á. Entonces el rey de juntó cuatrocientos profetas, y díjoles: ¿ á la guerra contra de , ó estaréme yo quieto? Y ellos dijeron: Sube, que los entregará en mano del rey. Mas dijo: ¿ aún aquí algún profeta de á, para que por él preguntemos? Y el rey de respondió á : Aun hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar á á: mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal. Este es êas, hijo de . Y respondió : No hable así el rey. Entonces el rey de llamó un eunuco, y díjole: Haz venir luego á êas hijo de . Y el rey de y rey de á, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos de sus ropas; y estaban sentados en la era á la entrada de la puerta de , y todos los profetas profetizaban delante de ellos. Y îas hijo de Chênaana se había hecho cuernos de hierro, y decía: Así ha dicho á: Con estos acornearás á los hasta destruirlos del todo. De esta manera profetizaban también todos los profetas, diciendo: Sube á de , y sé prosperado; porque á la entregará en mano del rey. Y el mensajero que había ido á llamar á êas, le habló, diciendo: He aquí las palabras de los profetas á una boca anuncian al rey bienes; yo pues te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, que hables bien. Y dijo êas: Vive á, que lo que mi me dijere, eso hablaré. Y vino al rey. Y el rey le dijo: Michêas, ¿iremos á pelear contra de , ó estaréme yo quieto? Y él respondió: Subid, que seréis prosperados, que serán entregados en vuestras manos. Y el rey le dijo: ¿ cuántas veces te conjuraré por el nombre de á que no me hables sino la verdad? Entonces él dijo: He visto á todo derramado por los montes como ovejas sin pastor: y dijo á: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno en paz á su casa. Y el rey de dijo á : ¿No te había yo dicho que no me profetizaría bien, sino mal? Entonces él dijo: Oid pues palabra de á: Yo he visto á á sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba á su mano derecha y á su izquierda. Y á dijo: ¿én inducirá á âb rey de , para que suba y caiga en de ? Y uno decía así, y otro decía de otra manera. Mas salió un espíritu, que se puso delante de á, y dijo: Yo le induciré. Y á le dijo: ¿De qué modo? Y él dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y á dijo: Incita, y también prevalece: sal, y hazlo así. Y he aquí ahora ha puesto á espíritu de mentira en la boca de estos tus profetas; mas á ha decretado el mal acerca de ti. Entonces îas hijo de Chênaana se llegó á él, é hirió á êas en la mejilla, y dijo: ¿ qué camino se apartó de mí el espíritu de á para hablarte á ti? Y êas respondió: He aquí tú lo verás aquel día, cuando te entrarás de cámara en cámara para esconderte. Entonces el rey de dijo: Tomad á êas, y volvedlo á Amón gobernador de la ciudad, y á hijo del rey. Y diréis: El rey ha dicho así: Poned á éste en la cárcel, y sustentadle con pan de aflicción y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz. Y êas dijo: Si tú volvieres en paz, Jehová no ha hablado por mí. Dijo además: Oidlo, pueblos todos. Subió pues el rey de , y rey de á, á de . Y dijo el rey de á : Yo me disfrazaré para entrar en la batalla: mas tú vístete tus vestidos. Y disfrazóse el rey de , y entró en la batalla. Había el rey de mandado á los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo: No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con el rey de . Y como los capitanes de los carros vieron á , dijeron: Este es el rey de . Y cercáronlo para pelear; mas clamó, y ayudólo á, y apartólos de él: Pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de , desistieron de acosarle. Mas disparando uno el arco á la ventura, hirió al rey de entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al carretero: Vuelve tu mano, y sácame del campo, porque estoy mal herido. Y arreció la batalla aquel día, por lo que estuvo el rey de en pie en el carro enfrente de los hasta la tarde; mas murió á puestas del sol.

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