2 Chronicles 32:22

“Así salvó Jehová á Ezechîas y á los moradores de Jerusalem de las manos de Sennachêrib rey de Asiria, y de las manos de todos: y preservólos de todas partes.”

2 Chronicles 32:22 — Reina-Valera 1909

Verse 22 of 33 in 2 Chronicles chapter 32 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

2 Chronicles 32 — full chapter (Reina-Valera 1909)

DESPUÉS de estas cosas y de esta fidelidad, vino êrib rey de los , entró en á, y asentó campo contra las ciudades fuertes, y determinó de entrar en ellas. Viendo pues îas la venida de êrib, y su aspecto de combatir á , Tuvo su consejo con sus príncipes y con sus valerosos, sobre cegar las fuentes de las aguas que estaban fuera de la ciudad; y ellos le apoyaron. Juntóse pues mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que derrama por en medio del territorio, diciendo: ¿ qué han de hallar los reyes de muchas aguas cuando vinieren? Alentóse así îas, y edificó todos los muros caídos, é hizo alzar las torres, y otro muro por de fuera: fortificó además á en la ciudad de , é hizo muchas espadas y paveses. Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, é hízolos reunir así en la plaza de la puerta de la ciudad, y hablóles al corazón de ellos, diciendo: Esforzaos y confortaos; no temáis, ni hayáis miedo del rey de , ni de toda su multitud que con él viene; porque más son con nosotros que con él. Con él es el brazo de carne, mas con nosotros á nuestro para ayudarnos, y pelear nuestras batallas. Y afirmóse el pueblo sobre las palabras de îas rey de á. Después de esto êrib rey de los , estando él sobre îs y con él toda su potencia, envió sus siervos á , para decir á îas rey de á, y á todos los de á que estaban en : Así ha dicho êrib rey de los : ¿En quién confiáis vosotros para estar cercados en ? ¿No os engaña îas para entregaros á muerte, á hambre, y á sed, diciendo: Jehová nuestro nos librará de la mano del rey de ? ¿No es îas el que ha quitado sus altos y sus altares, y dijo á á y á : Delante de este solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis perfume? ¿No habéis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho á todos los pueblos de la tierra? ¿ los dioses de las gentes de las tierras librar su tierra de mi mano? ¿Qué dios hubo de todos los dioses de aquellas gentes que destruyeron mis padres, que pudiese salvar su pueblo de mis manos? ¿ qué podrá vuestro libraros de mi mano? Ahora pues, no os engañe îas, ni os persuada tal cosa, ni le creáis; que si ningún dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, ¿cuánto menos vuestro os podrá librar de mi mano? Y otras cosas hablaron sus siervos contra el á, y contra su siervo îas. Además de esto escribió letras en que blasfemaba á á el de , y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las gentes de los países no pudieron librar su pueblo de mis manos, tampoco el de îas librará al suyo de mis manos. Y clamaron á gran voz en judaico al pueblo de que estaba en los muros, para espantarlos y ponerles temor, para tomar la ciudad. Y hablaron contra el de , como contra los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombres. Mas el rey îas, y el profeta ías hijo de Amós, oraron por esto, y clamaron al cielo. Y á envió un ángel, el cual hirió á todo valiente y esforzado, y á los jefes y capitanes en el campo del rey de . Volvióse por tanto con vergüenza de rostro á su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron á cuchillo los que habían salido de sus entrañas. Así salvó á á îas y á los moradores de de las manos de êrib rey de , y de las manos de todos: y preservólos de todas partes. Y muchos trajeron ofrenda á á á , y á îas rey de á, ricos dones; y fué muy grande delante de todas las gentes después de esto. En aquel tiempo îas enfermó de muerte: y oró á á, el cual le respondió, y dióle una señal. Mas îas no pagó conforme al bien que le había sido hecho: antes se enalteció su corazón, y fué la ira contra él, y contra á y . Empero îas, después de haberse engreído su corazón, se humilló, él y los moradores de ; y no vino sobre ellos la ira de á en los días de îas. Y tuvo îas riquezas y gloria mucha en gran manera; é hízose de tesoros de plata y oro, de piedras preciosas, de aromas, de escudos, y de todas alhajas de desear; Asimismo depósitos para las rentas del grano, del vino, y aceite; establos para toda suerte de bestias, y majadas para los ganados. Hízose también ciudades, y hatos de ovejas y de vacas en gran copia; porque le había dado mucha hacienda. Este îas tapó los manaderos de las aguas de ón la de arriba, y encaminólas abajo al occidente de la ciudad de . Y fué prosperado îas en todo lo que hizo. Empero en lo de los embajadores de los príncipes de , que enviaron á él para saber del prodigio que había acaecido en aquella tierra, Dios lo dejó, para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón. Lo demás de los hechos de îas, y de sus misericordias, he aquí todo está escrito en la profecía de ías profeta, hijo de Amós, en el libro de los reyes de á y de . Y durmió îas con sus padres, y sepultáronlo en los más insignes sepulcros de los hijos de , honrándole en su muerte todo á y los de : y reinó en su lugar és su hijo.

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