2 Chronicles 5:3
“Y juntáronse al rey todos los varones de Israel, á la solemnidad del mes séptimo.”
2 Chronicles 5:3 — Reina-Valera 1909
Verse 3 of 14 in 2 Chronicles chapter 5 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
2 Chronicles 5 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y ACABADA que fué toda la obra que hizo ón para la casa de á, metió ón en ella las cosas que su padre había dedicado; y puso la plata, y el oro, y todos los vasos, en los tesoros de la casa de . Entonces ón juntó en los ancianos de , y todos los príncipes de las tribus, los cabezas de las familias de los hijos de , para que trajesen el arca del pacto de á de la ciudad de , que es Sión. Y juntáronse al rey todos los varones de , á la solemnidad del mes séptimo. Y vinieron todos los ancianos de , y tomaron los el arca: Y llevaron el arca, y el tabernáculo del testimonio, y todos los vasos del santuario que estaban en el tabernáculo: los sacerdotes y los los llevaron. Y el rey ón, y toda la congregación de que se había á él reunido delante del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por la multitud no se pudieron contar ni numerar. Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de á en su lugar, en el oratorio de la casa, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines: Pues los querubines extendían las alas sobre el asiento del arca, y cubrían los querubines por encima así el arca como sus barras. E hicieron salir fuera las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante del oratorio, mas no se veían desde fuera: y allí estuvieron hasta hoy. En el arca no había sino las dos tablas que és había puesto en , con las cuales á había hecho alianza con los hijos de , después que salieron de . Y como los sacerdotes salieron del santuario, (porque todos los sacerdotes que se hallaron habían sido santificados, y no guardaban sus veces; Y los cantores, todos los de , los de án, y los de ún, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con címbalos y salterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas:) Sonaban pues las trompetas, y cantaban con la voz todos á una, para alabar y confesar á á: y cuando alzaban la voz con trompetas y címbalos é instrumentos de música, cuando alababan á á, diciendo: Porque es bueno, porque su misericordia es para siempre: la casa se llenó entonces de una nube, la casa de á. Y no podían los sacerdotes estar para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de á había henchido la casa de .