2 Kings 10:5
“Y el mayordomo, y el presidente de la ciudad, y los ancianos, y los ayos, enviaron á decir á Jehú: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos mandares: no elegiremos por rey á ninguno; tú harás lo que bien te pareciere.”
2 Kings 10:5 — Reina-Valera 1909
Verse 5 of 36 in 2 Kings chapter 10 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
2 Kings 10 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y TENÍA âb en setenta hijos; y escribió letras ú, y enviólas á á los principales de , á los ancianos y á los ayos de âb, diciendo: Luego en llegando estas letras á vosotros los que tenéis los hijos de vuestro señor, y los que tenéis carros y gente de á caballo, la ciudad pertrechada, y las armas, Mirad cuál es el mejor y él más recto de los hijos de vuestro señor, y ponedlo en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro señor. Mas ellos tuvieron gran temor, y dijeron: He aquí dos reyes no pudieron resistirle, ¿cómo le resistiremos nosotros? Y el mayordomo, y el presidente de la ciudad, y los ancianos, y los ayos, enviaron á decir á ú: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos mandares: no elegiremos por rey á ninguno; tú harás lo que bien te pareciere. El entonces les escribió la segunda vez, diciendo: Si sois míos, y queréis obedecerme, tomad las cabezas de los varones hijos de vuestro señor, y venid mañana á estas horas á mí á . Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban. Y como las letras llegaron á ellos, tomaron á los hijos del rey, y degollaron setenta varones, y pusieron sus cabezas en canastillos, y enviáronselas á . Y vino un mensajero que le dió las nuevas, diciendo: Traído han las cabezas de los hijos del rey. Y él le dijo: Ponedlas en dos montones á la entrada de la puerta hasta la mañana. Venida la mañana, salió él, y estando en pie dijo á todo el pueblo: Vosotros sois justos: he aquí yo he conspirado contra mi señor, y lo he muerto: ¿mas quién ha muerto á todos estos? Sabed ahora que de la palabra de á que habló sobre la casa de âb, nada caerá en tierra: y que á ha hecho lo que dijo por su siervo Elías. Mató entonces ú á todos los que habían quedado de la casa de âb en , y á todos sus príncipes, y á todos sus familiares, y á sus sacerdotes, que no le quedó ninguno. Y levantóse de allí, y vino á ; y llegando él en el camino á una casa de esquileo de pastores, Halló allí á los hermanos de ôzías rey de á, y díjoles: ¿én sois vosotros? Y ellos dijeron: Somos hermanos de ôzías, y hemos venido á saludar á los hijos del rey, y á los hijos de la reina. Entonces él dijo: Prendedlos vivos. Y después que los tomaron vivos, degolláronlos junto al pozo de la casa de esquileo, cuarenta y dos varones, sin dejar ninguno de ellos. Partiéndose luego de allí encontróse con hijo de âb; y después que lo hubo saludado, díjole: ¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el tuyo? Y dijo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano. Y él le dió su mano. Hízolo luego subir consigo en el carro. Y díjole: Ven conmigo, y verás mi celo por á. Pusiéronlo pues en su carro. Y luego que hubo ú llegado á , mató á todos los que habían quedado de âb en , hasta extirparlos, conforme á la palabra de á, que había hablado por Elías. Y juntó ú todo el pueblo, y díjoles: Achâb sirvió poco á ; mas ú lo servirá mucho. Llamadme pues luego á todos los profetas de , á todos sus siervos, y á todos sus sacerdotes; que no falte uno, porque tengo un gran sacrifico para ; cualquiera que faltare, no vivirá. Esto hacía ú con astucia, para destruir á los que honraban á . Y dijo ú: Santificad un día solemne á . Y ellos convocaron. Y envió ú por todo , y vinieron todos los siervos de , que no faltó ninguno que no viniese. Y entraron en el templo de , y el templo de se llenó de cabo á cabo. Entonces dijo al que tenía el cargo de las vestiduras: Saca vestiduras para todos lo siervos de . Y él les sacó vestimentas. Y entró ú con hijo de âb en el templo de , y dijo á los siervos de : Mirad y ved que por dicha no haya aquí entre vosotros alguno de los siervos de á, sino solos los siervos de . Y como ellos entraron para hacer sacrificios y holocaustos, Jehú puso fuera ochenta hombres, y díjoles: Cualquiera que dejare vivo alguno de aquellos hombres que yo he puesto en vuestras manos, su vida será por la del otro. Y después que acabaron ellos de hacer el holocausto, Jehú dijo á los de su guardia y á los capitanes: Entrad, y matadlos; que no escape ninguno. Y los hirieron á cuchillo: y dejáronlos tendidos los de la guardia y los capitanes, y fueron hasta la ciudad del templo de . Y sacaron las estatuas de la casa de , y quemáronlas. Y quebraron la estatua de , y derribaron la casa de , é hiciéronla necesaria, hasta hoy. Así extinguió ú á de . Con todo eso ú no se apartó de los pecados de hijo de , que hizo pecar á ; á saber, de en pos de los becerros de oro que estaban en -el y en . Y á dijo á ú: Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante de mis ojos, é hiciste á la casa de âb conforme á todo lo que estaba en mi corazón, tus hijos se sentarán sobre el trono de hasta la cuarta generación. Mas ú no cuidó de andar en la ley de á de con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de , el que había hecho pecar á . En aquellos días comenzó á á talar en : é hiriólos en todos los términos de , Desde el án al nacimiento del sol, toda la tierra de , de , de én, y de és, desde que está junto al arroyo de ón, á y á án. Lo demás de los hechos de ú, y todas las cosas que hizo, y toda su valentía, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de ? Y durmió ú con sus padres, y sepultáronlo en : y reinó en su lugar âz su hijo. El tiempo que reinó ú sobre en , fué veintiocho años.