2 Kings 5:14

“El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el Jordán, conforme á la palabra del varón de Dios: y su carne se volvió como la carne de un niño, y fué limpio.”

2 Kings 5:14 — Reina-Valera 1909

Verse 14 of 27 in 2 Kings chapter 5 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

2 Kings 5 — full chapter (Reina-Valera 1909)

NAAMÁN, general del ejército del rey de , era gran varón delante de su señor, y en alta estima, porque por medio de él había dado á salvamento á la . Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. Y de habían salido cuadrillas, y habían llevado cautiva de la tierra de una muchacha; la cual sirviendo á la mujer de án, Dijo á su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en , él lo sanaría de su lepra. Y entrando án á su señor, declaróselo, diciendo: Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de . Y díjole el rey de : Anda, ve, y yo enviaré letras al rey de . Partió pues él, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos. Tomó también letras para el rey de , que decían así: Luego en llegando á ti estas letras, sabe por ellas que yo envío á ti mi siervo án, para que lo sanes de su lepra. Y luego que el rey de leyó las cartas, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿ yo , que mate y dé vida, para que éste envíe á mí á que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cómo busca ocasión contra mí. Y como , varón de oyó que el rey de había rasgado sus vestidos, envió á decir al rey: ¿ qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora á mí, y sabrá que hay profeta en . Y vino án con sus caballos y con su carro, y paróse á las puertas de la casa de . Entonces le envió un mensajero, diciendo: Ve, y lávate siete veces en el án, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. Y án se fué enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de á su , y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y , ríos de , ¿no son mejores que todas las aguas de ? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y volvióse, y fuése enojado. Mas sus criados se llegaron á él, y habláronle, diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el án, conforme á la palabra del varón de : y su carne se volvió como la carne de un niño, y fué limpio. Y volvió al varón de , él y toda su compañía, y púsose delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay en toda la tierra, sino en . Ruégote que recibas algún presente de tu siervo. Mas él dijo: Vive á, delante del cual estoy, que no lo tomaré. E importunándole que tomase, él nunca quiso. Entonces án dijo: Ruégote pues, ¿no se dará á tu siervo una carga de un par de acémilas de aquesta tierra? porque de aquí adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni sacrificio á otros dioses, sino á á. En esto perdone á á tu siervo: que cuando mi señor entrare en el templo de ón, y para adorar en él se apoyare sobre mi mano, si yo también me inclinare en el templo de ón, si en el templo de ón me inclino, Jehová perdone en esto á tu siervo. Y él le dijo: Vete en paz. Partióse pues de él, y caminó como el espacio de una milla. Entonces , criado de el varón de , dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó á este án, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive á, que correré yo tras él, y tomaré de él alguna cosa. Y siguió á án: y como le vió án que venía corriendo tras él, apeóse del carro para recibirle, y dijo: ¿Va bien? Y él dijo: Bien. Mi señor me envía á decir: He aquí vinieron á mí en esta hora del monte de dos mancebos de los hijos de los profetas: ruégote que les des un talento de plata, y sendas mudas de vestidos. Y án dijo: Ruégote que tomes dos talentos. Y él le constriñó, y ató dos talentos de plata en dos sacos, y dos mudas de vestidos, y púsolo á cuestas á dos de sus criados, que lo llevasen delante de él. Y llegado que hubo á un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos, y guardólo en casa: luego mandó á los hombres que se fuesen. Y él entró, y púsose delante de su señor. Y le dijo: ¿De dónde vienes, Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido á ninguna parte. El entonces le dijo: ¿No fué también mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro á recibirte? ¿es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? La lepra de án se te pegará á ti, y á tu simiente para siempre. Y salió de delante de él leproso, blanco como la nieve.

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