2 Samuel 1:17
“Y endechó David á Saúl y á Jonathán su hijo con esta endecha.”
2 Samuel 1:17 — Reina-Valera 1909
Verse 17 of 27 in 2 Samuel chapter 1 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
2 Samuel 1 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y ACONTECIÓ después de la muerte de Saúl, que vuelto de la derrota de los , estuvo dos días en : Y al tercer día acaeció, que vino uno del campo de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza: y llegando á , postróse en tierra, é hizo reverencia. Y preguntóle : ¿De dónde vienes? Y él respondió: Heme escapado del campo de . Y le dijo: ¿Qué ha acontecido? ruégote que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos: también Saúl y án su hijo murieron. Y dijo á aquel mancebo que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que Saúl es muerto, y án su hijo? Y el mancebo que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de , y hallé á Saúl que estaba recostado sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de á caballo. Y como él miró atrás, vióme y llamóme; y yo dije: Heme aquí. Y él me dijo: ¿én eres tú? Y yo le respondí: Soy . Y él me volvió á decir: Yo te ruego que te pongas sobre mí, y me mates, porque me toman angustias, y toda mi alma está aún en mí. Yo entonces púseme sobre él, y matélo, porque sabía que no podía vivir después de su caída: y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la ajorca que traía en su brazo, y helas traído acá á mi señor. Entonces trabando de sus vestidos, rompiólos; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. Y lloraron y lamentaron, y ayunaron hasta la tarde, por Saúl y por án su hijo, y por el pueblo de á, y por la casa de : porque habían caído á cuchillo. Y dijo á aquel mancebo que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, Amalecita. Y díjole : ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de á? Entonces llamó uno de los mancebos, y díjole: Llega, y mátalo. Y él lo hirió, y murió. Y le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues que tu boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de á. Y endechó á Saúl y á án su hijo con esta endecha. (Dijo también que enseñasen al arco á los hijos de á. He aquí que está escrito en el libro del derecho:) ¡ ha la gloria de sobre tus montañas! ¡Cómo han caído los valientes! No lo denunciéis en , no deis las nuevas en las plazas de ón; porque no se alegren las hijas de los , porque no salten de gozo las hijas de los incircuncisos. Montes de , ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas; porque allí fué desechado el escudo de los valientes, el escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite. Sin sangre de muertos, sin grosura de valientes, el arco de án nunca volvió, ni la espada de Saúl se tornó vacía. Saúl y án, amados y queridos en su vida, en su muerte tampoco fueron apartados: más ligeros que águilas, más fuertes que leones. Hijas de , llorad sobre Saúl, que os vestía de escarlata en regocijos, que adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro. ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡án, muerto en tus alturas! Angustia tengo por ti, hermano mío án, que me fuiste muy dulce: más maravilloso me fué tu amor, que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído los valientes, y perecieron las armas de guerra!