Acts 12:8
“Y le dijo el ángel: Cíñete, y átate tus sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Rodéate tu ropa, y sígueme.”
Acts 12:8 — Reina-Valera 1909
Verse 8 of 25 in Acts chapter 12 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Acts 12 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y EN el mismo tiempo el rey echó mano á maltratar algunos de la iglesia. Y mató á cuchillo á , hermano de . Y viendo que había agradado á los íos, pasó adelante para prender también á . Eran entonces los días de los ázimos. Y habiéndole preso, púsole en la cárcel, entregándole á cuatro cuaterniones de soldados que le guardasen; queriendo sacarle al pueblo después de la . Así que, Pedro era guardado en la cárcel; y la iglesia hacía sin cesar oración á por él. Y cuando le había de sacar, aquella misma noche estaba durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta, que guardaban la cárcel. Y he aquí, el ángel del Señor sobrevino, y una luz resplandeció en la cárcel; é hiriendo á en el lado, le despertó, diciendo: Levántate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Y le dijo el ángel: Cíñete, y átate tus sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Rodéate tu ropa, y sígueme. Y saliendo, le seguía; y no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, mas pensaba que veía visión. Y como pasaron la primera y la segunda guardia, vinieron á la puerta de hierro que va á la ciudad, la cual se les abrió de suyo: y salidos, pasaron una calle; y luego el ángel se apartó de él. Entonces , volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de , y de todo el pueblo de los íos que me esperaba. Y habiendo considerado esto, llegó á casa de ía la madre de , el que tenía por sobrenombre , donde muchos estaban juntos orando. Y tocando á la puerta del patio, salió una muchacha, para escuchar, llamada : La cual como conoció la voz de , de gozo no abrió el postigo, sino corriendo adentro, dió nueva de que estaba al postigo. Y ellos le dijeron: Estás loca. Mas ella afirmaba que así era. Entonces ellos decían: Su ángel es. Mas perseveraba en llamar: y cuando abrieron, viéronle, y se espantaron. Mas él haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto á y á los hermanos. Y salió, y partió á otro lugar. Luego que fué de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué se había hecho de . Mas , como le buscó y no le halló, hecha inquisición de los guardas, los mandó llevar. Después descendiendo de á , se quedó allí. Y estaba enojado contra los de y los de ón: mas ellos vinieron concordes á él, y sobornado , que era el camarero del rey, pedían paz; porque las tierras de ellos eran abastecidas por las del rey. Y un día señalado, Herodes vestido de ropa real, se sentó en el tribunal, y arengóles. Y el pueblo aclamaba: Voz de , y no de hombre. Y luego el ángel del Señor le hirió, por cuanto no dió la gloria á ; y espiró comido de gusanos. Mas la palabra del Señor crecía y era multiplicada. Y é y volvieron de cumplido su servicio, tomando también consigo á , el que tenía por sobrenombre .