Acts 17:10

“Entonces los hermanos, luego de noche, enviaron á Pablo y á Silas á Berea; los cuales habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los Judíos.”

Acts 17:10 — Reina-Valera 1909

Verse 10 of 34 in Acts chapter 17 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Acts 17 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y PASANDO por ípolis y , llegaron á ónica, donde estaba la sinagoga de los íos. Y , como acostumbraba, entró á ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las , Declarando y proponiendo, que convenía que el padeciese, y resucitase de los muertos; y que ús, el cual yo os anuncio, decía él, éste era el . Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con y con ; y de los religiosos grande multitud, y mujeres nobles no pocas. Entonces los íos que eran incrédulos, teniendo celos, tomaron consigo á algunos ociosos, malos hombres, y juntando compañía, alborotaron la ciudad; y acometiendo á la casa de ón, procuraban sacarlos al pueblo. Mas no hallándolos, trajeron á ón y á algunos hermanos á los gobernadores de la ciudad, dando voces: Estos que alborotan el mundo, también han venido acá; A los cuales ón ha recibido; y todos estos hacen contra los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Y alborotaron al pueblo y á los gobernadores de la ciudad, oyendo estas cosas. Mas recibida satisfacción de ón y de los demás, los soltaron. Entonces los hermanos, luego de noche, enviaron á y á á ; los cuales habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los íos. Y fueron éstos más nobles que los que estaban en ónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las , si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos; y mujeres de distinción, y no pocos hombres. Mas como entendieron los íos de ónica que también en era anunciada la palabra de por , fueron, y también allí tumultuaron al pueblo. Empero luego los hermanos enviaron á que fuese como á la mar; y y se quedaron allí. Y los que habían tomado á cargo á , le llevaron hasta ; y tomando encargo para y , que viniesen á él lo más presto que pudiesen, partieron. Y esperándolos en , su espíritu se deshacía en él viendo la ciudad dada á idolatría. Así que, disputaba en la sinagoga con los íos y religiosos; y en la plaza cada día con los que le ocurrían. Y algunos filósofos de los úreos y de los óicos, disputaban con él; y unos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses: porque les predicaba á ús y la resurrección. Y tomándole, le trajeron al ópago, diciendo: ¿ saber qué sea esta nueva doctrina que dices? Porque pones en nuestros oídos unas nuevas cosas: queremos pues saber qué quiere ser esto. (Entonces todos los y los huéspedes extranjeros, en ninguna otra cosa entendían, sino ó en decir ó en oir alguna cosa nueva.) Estando pues en medio del ópago, dijo: Varones , en todo os veo como más supersticiosos; Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Aquél pues, que vosotros honráis sin conocerle, á éste os anuncio yo. El que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, éste, como sea Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos, Ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo; pues él da á todos vida, y respiración, y todas las cosas; Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los términos de la habitación de ellos; Para que buscasen á , si en alguna manera, palpando, le hallen; aunque cierto no está lejos de cada uno de nosotros: Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de éste somos también. Siendo pues linaje de , no hemos de estimar la ser semejante á oro, ó á plata, ó á piedra, escultura de artificio ó de imaginación de hombres. Empero , habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia á todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan: Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe á todos con haberle levantado de los muertos. Y así como oyeron de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Te oiremos acerca de esto otra vez. Y así se salió de en medio de ellos. Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales también fué el del ópago, y una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.

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