Acts 19:6

“Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.”

Acts 19:6 — Reina-Valera 1909

Verse 6 of 41 in Acts chapter 19 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Acts 19 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y ACONTECIÓ que entre tanto que estaba en , Pablo, andadas las regiones superiores, vino á , y hallando ciertos discípulos, Díjoles: ¿éis recibido el íritu después que creísteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oído si hay íritu . Entonces dijo: ¿En qué pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de . Y dijo : Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, es á saber, en ús el . Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor ús. Y habiéndoles impuesto las manos, vino sobre ellos el íritu ; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Y eran en todos como unos doce hombres. Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de . Mas endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el delante de la multitud, apartándose de ellos separó á los discípulos, disputando cada día en la escuela de un cierto . Y esto fué por espacio de dos años; de manera que todos los que habitaban en , Judíos y , oyeron la palabra del Señor ús. Y hacía singulares maravillas por manos de : De tal manera que aun se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos. Y algunos de los íos, exorcistas vagabundos, tentaron á invocar el nombre del Señor ús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por ús, el que predica. Y había siete hijos de un tal , Judío, príncipe de los sacerdotes, que hacían esto. Y respondiendo el espíritu malo, dijo: A ús conozco, y sé quién es : mas vosotros ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando en ellos, y enseñoreándose de ellos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Y esto fué notorio á todos, así íos como , los que habitaban en : y cayó temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Señor ús. Y muchos de los que habían creído, venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado vanas artes, trajeron los libros, y los quemaron delante de todos; y echada la cuenta del precio de ellos, hallaron ser cincuenta mil denarios. Así crecía poderosamente la palabra del Señor, y prevalecía. Y acabadas estas cosas, se propuso en espíritu partir á , después de andada y , diciendo: Después que hubiere estado allá, me será menester ver también á . Y enviando á á dos de los que le ayudaban, Timoteo y , él se estuvo por algún tiempo en . Entonces hubo un alboroto no pequeño acerca del . Porque un platero llamado , el cual hacía de plata templecillos de , daba á los artífices no poca ganancia; A los cuales, reunidos con los oficiales de semejante oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio tenemos ganancia; Y veis y oís que este , no solamente en , sino á muchas gentes de casi toda el , ha apartado con persuasión, diciendo, que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que este negocio se nos vuelva en reproche, sino también que el templo de la gran diosa sea estimado en nada, y comience á ser destruída su majestad, la cual honra toda el y el mundo. Oídas estas cosas, llenáronse de ira, y dieron alarido, diciendo: ¡ es de los ! Y la ciudad se llenó de confusión; y unánimes se arrojaron al teatro, arrebatando á y á , Macedonios, compañeros de . Y queriendo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron. También algunos de los principales de , que eran sus amigos, enviaron á él rogando que no se presentase en el teatro. Y otros gritaban otra cosa; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían juntado. Y sacaron de entre la multitud á , empujándole los íos. Entonces , pedido silencio con la mano, quería dar razón al pueblo. Mas como conocieron que era ío, fué hecha un voz de todos, que gritaron casi por dos horas: ¡ es de los ! Entonces el escribano, apaciguado que hubo la gente, dijo: Varones , ¿y quién hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los es honradora de la gran diosa , y de la imagen venida de Júpiter? Así que, pues esto no puede ser contradicho, conviene que os apacigüéis, y que nada hagáis temerariamente; Pues habéis traído á estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa. Que si y los oficiales que están con él tienen negocio con alguno, audiencias se hacen, y procónsules hay; acúsense los unos á los otros. Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se pueda decidir. Porque peligro hay de que seamos argüidos de sedición por hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso. Y habiendo dicho esto, despidió la concurrencia.

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