Acts 20:6

“Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos y vinimos á ellos á Troas en cinco días, donde estuvimos siete días.”

Acts 20:6 — Reina-Valera 1909

Verse 6 of 38 in Acts chapter 20 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Acts 20 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y DESPUÉS que cesó el alboroto, llamando á los discípulos habiéndoles exhortado y abrazado, se despidió, y partió para ir á . Y andado que hubo aquellas partes, y exhortádoles con abundancia de palabra, vino á . Y después de haber estado allí tres meses, y habiendo de navegar á , le fueron puestas asechanzas por los íos; y así tomó consejo de volverse por . Y le acompañaron hasta , y los , Aristarco y ; y de , y ; y de , Tychîco y Trófimo. Estos yendo delante, nos esperaron en . Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de y vinimos á ellos á en cinco días, donde estuvimos siete días. Y el día primero de la semana, juntos los discípulos á partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la noche. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban juntos. Y un mancebo llamado ô que estaba sentado en la ventana, tomado de un sueño profundo, como disputaba largamente, postrado del sueño cayó del tercer piso abajo, y fué alzado muerto. Entonces descendió , y derribóse sobre él, y abrazándole, dijo: No os alborotéis, que su alma está en él. Después subiendo, y partiendo el pan, y gustando, habló largamente hasta el alba, y así partió. Y llevaron al mozo vivo, y fueron consolados no poco. Y nosotros subiendo en el navío, navegamos á ón, para recibir de allí á ; pues así había determinado que debía él ir por tierra. Y como se juntó con nosotros en ón, tomándole vinimos á . Y navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Chîo, y al otro día tomamos puerto en : y habiendo reposado en , al día siguiente llegamos á . Porque se había propuesto pasar adelante de ; por no detenerse en : porque se apresuraba por hacer el día de és, si le fuese posible, en . Y enviando desde á , hizo llamar á los ancianos de la iglesia. Y cuando vinieron á él, les dijo: Vosotros sabéis cómo, desde el primer día que entré en , he estado con vosotros por todo el tiempo, Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los íos: Cómo nada que fuese útil he rehuído de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, Testificando á los íos y á los arrepentimiento para con , y la fe en nuestro Señor . Y ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy á , sin saber lo que allá me ha de acontecer: Mas que el íritu por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que prisiones y tribulaciones me esperan. Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor ús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de . Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de , verá más mi rostro. Por tanto, yo os protesto el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos: Porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de . Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el íritu os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado; Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas á cada uno. Y ahora, hermanos, os encomiendo á , y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados. La plata, ó el oro, ó el vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario, y á los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor ús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir. Y como hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos. Entonces hubo un gran lloro de todos: y echándose en el cuello de , le besaban, Doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, que no habían de ver más su rostro. Y le acompañaron al navío.

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