Acts 22:23
“Y dando ellos voces, y arrojando sus ropas y echando polvo al aire,”
Acts 22:23 — Reina-Valera 1909
Verse 23 of 30 in Acts chapter 22 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Acts 22 — full chapter (Reina-Valera 1909)
VARONES hermanos y padres, oid la razón que ahora os doy. (Y como oyeron que les hablaba en lengua hebrea, guardaron más silencio.) Y dijo: Yo de cierto soy ío, nacido en de , mas criado en esta ciudad á los pies de , enseñado conforme á la verdad de la ley de la patria, celoso de , como todos vosotros sois hoy. Que he perseguido este camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles hombres y mujeres: Como también el príncipe de los sacerdotes me es testigo, y todos los ancianos; de los cuales también tomando letras á los hermanos, iba á para traer presos á aun á los que estuviesen allí, para que fuesen castigados. Mas aconteció que yendo yo, y llegando cerca de , como á medio día, de repente me rodeó mucha luz del cielo: Y caí en el suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Yo entonces respondí: ¿én eres, Señor? Y me dijo: Yo soy ús de , á quien tú persigues. Y los que estaban conmigo vieron á la verdad la luz, y se espantaron; mas no oyeron la voz del que hablaba conmigo. Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve á , y allí te será dicho todo lo que te está señalado hacer. Y como yo no viese por causa de la claridad de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, vine á . Entonces un ías, varón pío conforme á la ley, que tenía buen testimonio de todos los íos que allí moraban, Viniendo á mí, y acercándose, me dijo: Hermano , recibe la vista. Y yo en aquella hora le miré. Y él dijo: El de nuestros padres te ha predestinado para que conocieses su voluntad, y vieses á aquel , y oyeses la voz de su boca. Porque has de ser testigo suyo á todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora pues, ¿por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre. Y me aconteció, vuelto á , que orando en el templo, fuí arrebatado fuera de mí. Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prestamente fuera de ; porque no recibirán tu testimonio de mí. Y yo dije: Señor, ellos saben que yo encerraba en cárcel, y hería por las sinagogas á los que creían en ti; Y cuando se derramaba la sangre de tu testigo, yo también estaba presente, y consentía á su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban. Y me dijo: Ve, porque yo te tengo que enviar lejos á los . Y le oyeron hasta esta palabra: entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra á un tal hombre, porque no conviene que viva. Y dando ellos voces, y arrojando sus ropas y echando polvo al aire, Mandó el tribuno que le llevasen á la fortaleza, y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él. Y como le ataron con correas, Pablo dijo al centurión que estaba presente: ¿Os es lícito azotar á un hombre sin ser condenado? Y como el centurión oyó esto, fué y dió aviso al tribuno, diciendo: ¿Qué vas á hacer? porque este hombre es . Y viniendo el tribuno, le dijo: Dime, ¿eres tú ? Y él dijo: Sí. Y respondió el tribuno: Yo con grande suma alcancé esta ciudadanía. Entonces dijo: Pero yo lo soy de nacimiento. Así que, luego se apartaron de él los que le habían de atormentar: y aun el tribuno también tuvo temor, entendido que era , por haberle atado. Y al día siguiente, queriendo saber de cierto la causa por qué era acusado de los íos, le soltó de las prisiones, y mandó venir á los príncipes de los sacerdotes, y á todo su concilio: y sacando á , le presentó delante de ellos.