Acts 26:29
“Y Pablo dijo: ¡Pluguiese á Dios que por poco ó por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas prisiones!”
Acts 26:29 — Reina-Valera 1909
Verse 29 of 32 in Acts chapter 26 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Acts 26 — full chapter (Reina-Valera 1909)
ENTONCES dijo á : Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó á responder por sí, diciendo: Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los íos, oh rey , me tengo por dichoso de que haya hoy de defenderme delante de ti; Mayormente sabiendo tú todas las costumbres y cuestiones que hay entre los íos: por lo cual te ruego que me oigas con paciencia. Mi vida pues desde la mocedad, la cual desde el principio fué en mi nación, en , todos los íos la saben: Los cuales tienen ya conocido que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme á la más rigurosa secta de nuestra religión he vivido . Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo á nuestros padres, soy llamado en juicio; A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey , soy acusado de los íos. ¡Qué! ¿Júzgase cosa increíble entre vosotros que resucite los muertos? Yo ciertamente había pensado deber hacer muchas cosas contra el nombre de ús de : Lo cual también hice en , y yo encerré en cárceles á muchos de los santos, recibida potestad de los príncipes de los sacerdotes; y cuando eran matados, yo dí mi voto. Y muchas veces, castigándolos por todas las sinagogas, los forcé á blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extrañas. En lo cual ocupado, yendo á con potestad y comisión de los príncipes de los sacerdotes, En mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó y á los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebraica: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones. Yo entonces dije: ¿én eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy ús, á quien tú persigues. Mas levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré á ti: Librándote del pueblo y de los , á los cuales ahora te envío, Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas á la luz, y de la potestad de ás á ; para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y suerte entre los santificados. Por lo cual, oh rey , no fuí rebelde á la visión celestial: Antes anuncié primeramente á los que están en , y , y por toda la tierra de , y á los , que se arrepintiesen y se convirtiesen á , haciendo obras dignas de arrepentimiento. Por causa de esto los íos, tomándome en el templo, tentaron matarme. Mas ayudado del auxilio de , persevero hasta el día de hoy, dando testimonio á pequeños y á grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y és dijeron que habían de venir: Que había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y á los . Y diciendo él estas cosas en su defensa, Festo á gran voz dijo: Estás loco, Pablo: las muchas letras te vuelven loco. Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo , sino que hablo palabras de verdad y de templanza. Pues el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo confiadamente. Pues no pienso que ignora nada de esto; pues no ha sido esto hecho en algún rincón. ¿, rey , á los profetas? Yo sé que crees. Entonces dijo á : Por poco me persuades á ser . Y dijo: ¡ á que por poco ó por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas prisiones! Y como hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el presidente, y , y los que se habían sentado con ellos; Y como se retiraron aparte, hablaban los unos á los otros, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre. Y dijo á : Podía este hombre ser suelto, si no hubiera apelado á César.