Acts 7:18
“Hasta que se levantó otro rey en Egipto que no conocía á José.”
Acts 7:18 — Reina-Valera 1909
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Acts 7 — full chapter (Reina-Valera 1909)
EL príncipe de los sacerdotes dijo entonces: ¿Es esto así? Y él dijo: Varones hermanos y padres, oid: El de la gloria apareció á nuestro padre , estando en , antes que morase en Chârán, Y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven á la tierra que te mostraré. Entonces salió de la tierra de los , y habitó en Chârán: y de allí, muerto su padre, le traspasó á esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora; Y no le dió herencia en ella, ni aun para asentar un pie: mas le prometió que se la daría en posesión, y á su simiente después de él, no teniendo hijo. Y hablóle así: Que su simiente sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían á servidumbre y maltratarían, por cuatrocientos años. Mas yo juzgaré, dijo , la nación á la cual serán siervos: y después de esto saldrán y me servirán en este lugar. Y dióle el pacto de la circuncisión: y así engendró á , y le circuncidó al octavo día; é á , y á los doce patriarcas. Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron á é para ; mas era con él, Y le libró de todas sus tribulaciones, y le dió gracia y sabiduría en la presencia de ón, rey de , el cual le puso por gobernador sobre , y sobre toda su casa. Vino entonces hambre en toda la tierra de y de án, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos. Y como oyese que había trigo en , envió á nuestros padres la primera vez. Y en la segunda, José fué conocido de sus hermanos, y fué sabido de ón el linaje de é. Y enviando é, hizo venir á su padre , y á toda su parentela, en número de setenta y cinco personas. Así descendió á , donde murió él y nuestros padres; Los cuales fueron trasladados á êm, y puestos en el sepulcro que compró á precio de dinero de los hijos de de êm. Mas como se acercaba el tiempo de la promesa, la cual había jurado á , el pueblo creció y multiplicóse en , Hasta que se levantó otro rey en que no conocía á é. Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató á nuestros padres, á fin de que pusiesen á peligro de muerte sus niños, para que cesase la generación. En aquel mismo tiempo nació és, y fué agradable á : y fué criado tres meses en casa de su padre. Mas siendo puesto al peligro, la hija de ón le tomó, y le crió como á hijo suyo. Y fué enseñado és en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus dichos y hechos. Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino voluntad de visitar á sus hermanos los hijos de . Y como vió á uno que era injuriado, defendióle, é hiriendo al , vengó al injuriado. Pero él pensaba que sus hermanos entendían que les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido. Y al día siguiente, riñendo ellos, se les mostró, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os injuriáis los unos á los otros? Entonces el que injuriaba á su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿én te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros? ¿ tú matarme, como mataste ayer al ? A esta palabra és huyó, y se hizo extranjero en tierra de án, donde engendró dos hijos. Y cumplidos cuarenta años, un ángel le apareció en el desierto del monte , en fuego de llama de una zarza. Entonces és mirando, se maravilló de la visión: y llegándose para considerar, fué hecha á él voz del Señor: Yo soy el de tus padres, el de , y el de , y el de . Mas és, temeroso, no osaba mirar. Y le dijo el Señor: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa. He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que está en , y he oído el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues, ven, te enviaré á . A este és, al cual habían rehusado, diciendo: ¿én te ha puesto por príncipe y juez? á éste envió por príncipe y redentor con la mano del ángel que le apareció en la zarza. Este los sacó, habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de , y en el mar , y en el desierto por cuarenta años. Este es el és, el cual dijo á los hijos de : Profeta os levantará el Señor vuestro de vuestros hermanos, como yo; á él oiréis. Este es aquél que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte , y con nuestros padres; y recibió las palabras de vida para darnos: Al cual nuestros padres no quisieron obedecer; antes le desecharon, y se apartaron de corazón á , Diciendo á ón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque á este és, que nos sacó de tierra de , no sabemos qué le ha acontecido. Y entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron. Y se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de ? Antes, trajisteis el tabernáculo de , y la estrella de vuestro dios : figuras que os hicisteis para adorarlas: os transportaré pues, más allá de . Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado , hablando á és que lo hiciese según la forma que había visto. El cual recibido, metieron también nuestros padres con é en la posesión de los , que echó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de ; El cual halló gracia delante de , y pidió hallar tabernáculo para el de . Mas ón le edificó casa. Si bien el ísimo no habita en templos hechos de mano; como el profeta dice: El cielo es mi trono, y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿ó cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas? Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al íritu : como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron á los que antes anunciaron la venida del , del cual vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujían los dientes contra él. Mas él, estando lleno de íritu , puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de , y á ús que estaba á la diestra de , Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al del hombre que está á la diestra de . Entonces dando grandes voces, se taparon sus oídos, y arremetieron unánimes contra él; Y echándolo fuera de la ciudad, le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los pies de un mancebo que se llamaba . Y apedrearon á , invocando él y diciendo: Señor ús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.