Deuteronomy 4:44

“Esta, pues, es la ley que Moisés propuso delante de los hijos de Israel.”

Deuteronomy 4:44 — Reina-Valera 1909

Verse 44 of 49 in Deuteronomy chapter 4 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Deuteronomy 4 — full chapter (Reina-Valera 1909)

AHORA pues, oh , oye los estatutos y derechos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis, y poseáis la tierra que á el de vuestros padres te da. No añadiréis á la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de á vuestro que yo os ordeno. Vuestros ojos vieron lo que hizo á con motivo de -peor; que á todo hombre que fué en pos de -peor destruyó á tu de en medio de ti. Mas vosotros que os allegasteis á á vuestro , todos estáis vivos hoy. Mirad, yo os he enseñado estatutos y derechos, como á mi me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para poseerla. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta. Porque ¿qué gente grande hay que tenga los dioses cercanos á sí, como lo está á nuestro en todo cuanto le pedimos? Y ¿qué gente grande hay que tenga estatutos y derechos justos, como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida: y enseñarlas has á tus hijos, y á los hijos de tus hijos; El día que estuviste delante de á tu en , cuando á me dijo: Júntame el pueblo, para que yo les haga oir mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra: y las enseñarán á sus hijos; Y os llegasteis, y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube, y oscuridad. Y habló á con vosotros de en medio del fuego: oisteis la voz de sus palabras, mas á excepción de oir la voz, ninguna figura visteis: Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra, las diez palabras; y escribiólas en dos tablas de piedra. A mí también me mandó á entonces enseñaros los estatutos y derechos, para que los pusieseis por obra en la tierra á la cual pasáis para poseerla. Guardad pues mucho vuestras almas: pues ninguna figura visteis el día que á habló con vosotros de en medio del fuego: Porque no os corrompáis, y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón ó hembra, Figura de algún animal que sea en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, Figura de ningún animal que vaya arrastrando por la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra: Y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, no seas incitado, y te inclines á ellos, y les sirvas; que á tu los ha concedido á todos los pueblos debajo de todos los cielos. Empero á vosotros á os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de , para que le seáis por pueblo de heredad como en este día. Y á se enojó contra mí sobre vuestros negocios, y juró que yo no pasaría el án, ni entraría en la buena tierra, que á tu te da por heredad. Así que yo voy á morir en esta tierra; y no paso el án: mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra. Guardaos no os olvidéis del pacto de á vuestro , que él estableció con vosotros, y os hagáis escultura ó imagen de cualquier cosa, que á tu te ha vedado. Porque á tu es fuego que consume, Dios celoso. Cuando hubiereis engendrado hijos y nietos, y hubiereis envejecido en la tierra, y os corrompiereis, é hiciereis escultura ó imagen de cualquier cosa, é hiciereis mal en ojos de á vuestro , para enojarlo; Yo pongo hoy por testigos al cielo y á la tierra, que presto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el án para poseerla: no estaréis en ella largos días sin que seáis destruídos. Y á os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las gentes á las cuales os llevará á: Y serviréis allí á dioses hechos de manos de hombres, á madera y á piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen. Mas si desde allí buscares á á tu , lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. Cuando estuviereis en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres á á tu , y oyeres su voz; Porque misericordioso es á tu ; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto de tus padres que les juró. Porque pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti, desde el día que crió al hombre sobre la tierra, y desde el un cabo del cielo al otro, si se ha hecho cosa semejante á esta gran cosa, ó se haya oído otra como ella. ¿Ha oído pueblo la voz de , que hablase de en medio del fuego, como tú la has oído, y vivido? ¿O ha probado á venir á tomar para sí gente de en medio de otra gente, con pruebas, con señales, con milagros, y con guerra, y mano fuerte, y brazo extendido, y grandes espantos, según todas las cosas que hizo con vosotros á vuestro en ante tus ojos? A ti te fué mostrado, para que supieses que á él es ; no hay más fuera de él. De los cielos te hizo oir su voz, para enseñarte: y sobre la tierra te mostró su gran fuego: y has oído sus palabras de en medio del fuego. Y por cuanto él amó á tus padres, escogió su simiente después de ellos, y sacóte delante de sí de con su gran poder; Para echar de delante de ti gentes grandes y más fuertes que tú, y para introducirte, y darte su tierra por heredad, como hoy. Aprende pues hoy, y reduce á tu corazón que á él es el arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, que yo te mando hoy, para que te vaya bien á ti y á tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que á tu te da para siempre. Entonces apartó és tres ciudades de esta parte del án al nacimiento del sol, Para que huyese allí el homicida que matase á su prójimo por yerro, sin haber tenido enemistad con él desde ayer ni antes de ayer; y que huyendo á una de estas ciudades salvara la vida: A en el desierto, en tierra de la llanura, de los ; y á en , de los ; y á án en án, de los de és. Esta, pues, es la ley que és propuso delante de los hijos de . Estos son los testimonios, y los estatutos, y los derechos, que és notificó á los hijos de , cuando hubieron salido de ; De esta parte del án, en el valle delante de -peor, en la tierra de ón rey de los , que habitaba en ón, al cual hirió és con los hijos de , cuando hubieron salido de : Y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de án; dos reyes de los que estaban de esta parte del án, al nacimiento del sol: Desde , que está junto á la ribera del arroyo de ón, hasta el monte de Sión, que es ón; Y toda la llanura de esta parte del án, al oriente, hasta la mar del llano, las vertientes de las aguas abajo del .

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