Exodus 14:4
“Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército; y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.”
Exodus 14:4 — Reina-Valera 1909
Verse 4 of 31 in Exodus chapter 14 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
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Exodus 14 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y HABLÓ á á és, diciendo: Habla á los hijos de que den la vuelta, y asienten su campo delante de , entre y la mar hacia ón: delante de él asentaréis el campo, junto á la mar. Porque ón dirá de los hijos de : Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. Y yo endureceré el corazón de ón para que los siga; y seré glorificado en ón y en todo su ejército; y sabrán los que yo soy á. Y ellos lo hicieron así. Y fué dado aviso al rey de cómo el pueblo se huía: y el corazón de ón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir á , para que no nos sirva? Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo; Y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de , y los capitanes sobre ellos. Y endureció á el corazón de ón rey de , y siguió á los hijos de ; pero los hijos de habían salido con mano poderosa. Siguiéndolos, pues, los , con toda la caballería y carros de ón, su gente de á caballo, y todo su ejército, alcanzáronlos asentando el campo junto á la mar, al lado de , delante de ón. Y cuando ón se hubo acercado, los hijos de alzaron sus ojos, y he aquí los que venían tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y clamaron los hijos de á á. Y dijeron á és: ¿No había sepulcros en , que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿ qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de ? ¿No es esto lo que te hablamos en , diciendo: Déjanos servir á los ? Que mejor nos fuera servir á los , que morir nosotros en el desierto. Y és dijo al pueblo: No temáis; estáos quedos, y ved la salud de á, que él hará hoy con vosotros; porque los que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos. Entonces á dijo á és: ¿ qué clamas á mí? di á los hijos de que marchen: Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre la mar, y divídela; y entren los hijos de por medio de la mar en seco. Y yo, he aquí yo endureceré el corazón de los , para que los sigan: y yo me glorificaré en ón, y en todo su ejército, y en sus carros, y en su caballería; Y sabrán los que yo soy á, cuando me glorificaré en ón, en sus carros, y en su gente de á caballo. Y el ángel de que iba delante del campo de , se apartó, é iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se apartó, y púsose á sus espaldas: E iba entre el campo de los y el campo de ; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba á de noche: y en toda aquella noche nunca llegaron los unos á los otros. Y extendió és su mano sobre la mar, é hizo á que la mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y tornó la mar en seco, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de entraron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas como muro á su diestra y á su siniestra: Y siguiéndolos los , entraron tras ellos hasta el medio de la mar, toda la caballería de ón, sus carros, y su gente de á caballo. Y aconteció á la vela de la mañana, que á miró al campo de los desde la columna de fuego y nube, y perturbó el campo de los . Y quitóles las ruedas de sus carros, y trastornólos gravemente. Entonces los dijeron: Huyamos de delante de , porque á pelea por ellos contra los . Y á dijo á és: Extiende tu mano sobre la mar, para que las aguas vuelvan sobre los , sobre sus carros, y sobre su caballería. Y és extendió su mano sobre la mar, y la mar se volvió en su fuerza cuando amanecía; y los iban hacia ella: y á derribó á los en medio de la mar. Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de ón que había entrado tras ellos en la mar; no quedó de ellos ni uno. Y los hijos de fueron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas por muro á su diestra y á su siniestra. Así salvó á aquel día á de mano de los ; é vió á los muertos á la orilla de la mar. Y vió aquel grande hecho que á ejecutó contra los : y el pueblo temió á á, y creyeron á á y á és su siervo.