Exodus 16:3

“Y decíanles los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos á las ollas de las carnes, cuando comíamos pan en hartura; pues nos habéis sacado á este desierto, para matar de hambre á toda esta multitud.”

Exodus 16:3 — Reina-Valera 1909

Verse 3 of 36 in Exodus chapter 16 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

1 thread runs through this chapter

Exodus 16 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y PARTIENDO de toda la congregación de los hijos de , vino al desierto de , que está entre y í, á los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de . Y toda la congregación de los hijos de murmuró contra és y ón en el desierto; Y decíanles los hijos de : Ojalá hubiéramos muerto por mano de á en la tierra de , cuando nos sentábamos á las ollas de las carnes, cuando comí pan en hartura; pues nos habéis sacado á este desierto, para matar de hambre á toda esta multitud. Y á dijo á és: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y cogerá para cada un día, para que yo le pruebe si anda en mi ley, ó no. Mas al sexto día aparejarán lo que han de encerrar, que será el doble de lo que solían coger cada día. Entonces dijo és y ón á todos los hijos de : A la tarde sabréis que á os ha sacado de la tierra de : Y á la mañana veréis la gloria de á; porque él ha oído vuestras murmuraciones contra á; que nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros? Y dijo és: Jehová os dará á la tarde carne para comer, y á la mañana pan en hartura; por cuanto á ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él: que nosotros, ¿qué somos? vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra á. Y dijo és á ón: Di á toda la congregación de los hijos de : Acercaos á la presencia de á; que él ha oído vuestras murmuraciones. Y hablando ón á toda la congregación de los hijos de , miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de á, que apareció en la nube. Y á habló á és, diciendo: Yo he oído las murmuraciones de los hijos de ; háblales, diciendo: Entre las dos tardes comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan, y sabréis que yo soy á vuestro . Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana descendió rocío en derredor del real. Y como el rocío cesó de descender, he aquí sobre la haz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra. Y viéndolo los hijos de , se dijeron unos á otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces és les dijo: Es el pan que á os da para comer. Esto es lo que á ha mandado: cogeréis de él cada uno según pudiere comer; un por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. Y los hijos de lo hicieron así: y recogieron unos más, otros menos: Y medíanlo por , y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al que había recogido poco: cada uno recogió conforme á lo que había de comer. Y díjoles és: Ninguno deje nada de ello para mañana. Mas ellos no obedecieron á és, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y pudrióse; y enojóse contra ellos és. Y recogíanlo cada mañana, cada uno según lo que había de comer: y luego que el sol calentaba, derretíase. En el sexto día recogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos los príncipes de la congregación vinieron á és, y se lo hicieron saber. Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho á: Mañana es el santo sábado, el reposo de á: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según que és había mandado, y no se pudrió, ni hubo en él gusano. Y dijo és: Comedlo hoy, porque hoy es sábado de á: hoy no hallaréis en el campo. En los seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es sábado, en el cual no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día á recoger, y no hallaron. Y á dijo á és: ¿ cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que á os dió el sábado, y por eso os da en el sexto día pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día. Y la casa de lo llamó á; y era como simiente de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel. Y dijo és: Esto es lo que á ha mandado: Henchirás un de él para que se guarde para vuestros descendientes, á fin de que vean el pan que yo os dí á comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de . Y dijo és á ón: Toma un vaso, y pon en él un lleno de maná, y ponlo delante de á, para que sea guardado para vuestros descendientes. Y ón lo puso delante del para guardarlo, como á lo mandó á és. Así comieron los hijos de maná cuarenta años, hasta que entraron en la tierra habitada: maná comieron hasta que llegaron al término de la tierra de án. Y un es la décima parte del epha.

Every verse in Exodus 16

Chapter navigation

0:000:00