Exodus 32:7
“Entonces Jehová dijo á Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de tierra de Egipto se ha corrompido:”
Exodus 32:7 — Reina-Valera 1909
Verse 7 of 35 in Exodus chapter 32 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
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Exodus 32 — full chapter (Reina-Valera 1909)
MAS viendo el pueblo que és tardaba en descender del monte, allegóse entonces á ón, y dijéronle: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque á este és, aquel varón que nos sacó de la tierra de , no sabemos qué le haya acontecido. Y ón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, y de vuestros hijos, y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y trajéronlos á ón: El cual los tomó de las manos de ellos, y formólo con buril, é hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: , estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de . Y viendo esto ón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó ón, y dijo: Mañana será fiesta á á. Y el día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron pacíficos: y sentóse el pueblo á comer y á beber, y levantáronse á regocijarse. Entonces á dijo á és: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de tierra de se ha corrompido: Presto se han apartado del camino que yo les mandé, y se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y han sacrificado á él, y han dicho: , estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de . Dijo más á á és: Yo he visto á este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz: Ahora pues, déjame que se encienda mi furor en ellos, y los consuma: y á ti yo te pondré sobre gran gente. Entonces és oró á la faz de á su , y dijo: Oh á, ¿por qué se encenderá tu furor en tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de con gran fortaleza, y con mano fuerte? ¿ qué han de hablar los , diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la haz de la tierra? Vuélvete del furor de tu ira, y arrepiéntete del mal de tu pueblo. Acuérdate de , de , y de , tus siervos, á los cuales has jurado por ti mismo, y dícholes: Yo multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo; y daré á vuestra simiente toda esta tierra que he dicho, y la tomarán por heredad para siempre. Entonces á se arrepintió del mal que dijo que había de hacer á su pueblo. Y volvióse és, y descendió del monte trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de una parte y de otra estaban escritas. Y las tablas eran obra de , y la escritura era escritura de grabada sobre las tablas. Y oyendo é el clamor del pueblo que gritaba, dijo á és: Alarido de pelea hay en el campo. Y él respondió: No es eco de algazara de fuertes, ni eco de alaridos de flacos: algazara de cantar oigo yo. Y aconteció, que como llegó él al campo, y vió el becerro y las danzas, enardeciósele la ira á és, y arrojó las tablas de sus manos, y quebrólas al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho, y quemólo en el fuego, y moliólo hasta reducirlo á polvo, que esparció sobre las aguas, y diólo á beber á los hijos de . Y dijo és á ón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? Y respondió ón: No se enoje mi señor; tú conoces el pueblo, que es inclinado á mal. Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros, que á este és, el varón que nos sacó de tierra de , no sabemos qué le ha acontecido. Y yo les respondí: ¿én tiene oro? apartadlo. Y diéronmelo, y echélo en el fuego, y salió este becerro. Y viendo és que el pueblo estaba despojado, porque ón lo había despojado para vergüenza entre sus enemigos, Púsose és á la puerta del real, y dijo: ¿én es de á? júntese conmigo. Y juntáronse con él todos los hijos de í. Y él les dijo: Así ha dicho á, el de : Poned cada uno su espada sobre su muslo: pasad y volved de puerta á puerta por el campo, y matad cada uno á su hermano, y á su amigo, y á su pariente. Y los hijos de í lo hicieron conforme al dicho de és: y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. Entonces és dijo: Hoy os habéis consagrado á á, porque cada uno se ha consagrado en su hijo, y en su hermano, para que dé él hoy bendición sobre vosotros. Y aconteció que el día siguiente dijo és al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado: mas yo subiré ahora á á; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. Entonces volvió és á á, y dijo: Ruégote, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. Y á respondió á és: Al que pecare contra mí, á éste raeré yo de mi libro. Ve pues ahora, lleva á este pueblo donde te he dicho: he aquí mi ángel irá delante de ti; que en el día de mi visitación yo visitaré en ellos su pecado. Y á hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó ón.