Exodus 8:3
“Y el río criará ranas, las cuales subirán, y entrarán en tu casa, y en la cámara de tu cama, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, y en tu pueblo, y en tus hornos, y en tus artesas:”
Exodus 8:3 — Reina-Valera 1909
Verse 3 of 32 in Exodus chapter 8 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Exodus 8 — full chapter (Reina-Valera 1909)
ENTONCES á dijo á és: Entra á ón, y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan. Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo heriré con ranas todos tus términos: Y el río criará ranas, las cuales subirán, y entrarán en tu casa, y en la cámara de tu cama, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, y en tu pueblo, y en tus hornos, y en tus artesas: Y las ranas subirán sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos. Y á dijo á és: Di á ón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos, y estanques, para que haga venir ranas sobre la tierra de . Entonces ón extendió su mano sobre las aguas de , y subieron ranas que cubrieron la tierra de . Y los encantadores hicieron lo mismo con sus encantamientos, é hicieron venir ranas sobre la tierra de . Entonces ón llamó á és y á ón, y díjoles: Orad á á que quite las ranas de mí y de mi pueblo; y dejaré ir al pueblo, para que sacrifique á á. Y dijo és á ón: Gloríate sobre mí: ¿cuándo oraré por ti, y por tus siervos, y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti, y de tus casas, y que solamente se queden en el río? Y él dijo: Mañana. Y és respondió: Se hará conforme á tu palabra, para que conozcas que no hay como á nuestro : Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, y de tus siervos, y de tu pueblo, y solamente se quedarán en el río. Entonces salieron és y ón de con ón, y clamó és á á sobre el negocio de las ranas que había puesto á ón. E hizo á conforme á la palabra de és, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos, y de los campos. Y las juntaron en montones, y apestaban la tierra. Y viendo ón que le habían dado reposo, agravó su corazón, y no los escuchó; como á lo había dicho. Entonces á dijo á és: Di á ón: Extiende tu vara, y hiere el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de . Y ellos lo hicieron así; y ón extendió su mano con su vara, é hirió el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias: todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de . Y los encantadores hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; mas no pudieron. Y había piojos así en los hombres como en las bestias. Entonces los magos dijeron á ón: Dedo de es este. Mas el corazón de ón se endureció, y no los escuchó; como á lo había dicho. Y á dijo á és: Levántate de mañana y ponte delante de ón, he aquí él sale á las aguas; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirva. Porque si no dejares ir á mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, y sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, y sobre tus casas toda suerte de moscas; y las casas de los se henchirán de toda suerte de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estuvieren. Y aquel día yo apartaré la tierra de én, en la cual mi pueblo habita, para que ninguna suerte de moscas haya en ella; á fin de que sepas que yo soy á en medio de la tierra. Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal. Y á lo hizo así: que vino toda suerte de moscas molestísimas sobre la casa de ón, y sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de ; y la tierra fué corrompida á causa de ellas. Entonces ón llamó á és y á ón, y díjoles: Andad, sacrificad á vuestro en la tierra. Y és respondió: No conviene que hagamos así, porque sacrificarí á á nuestro la abominación de los . He aquí, si sacrificáramos la abominación de los delante de ellos, ¿no nos apedrearían? Camino de tres días iremos por el desierto, y sacrificaremos á á nuestro , como él nos dirá. Y dijo ón: Yo os dejaré ir para que sacrifiquéis á á vuestro en el desierto, con tal que no vayáis más lejos: orad por mí. Y respondió és: He aquí, en saliendo yo de contigo, rogaré á á que las diversas suertes de moscas se vayan de ón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que ón no falte más, no dejando ir al pueblo á sacrificar á á. Entonces és salió de con ón, y oró á á. Y á hizo conforme á la palabra de és; y quitó todas aquellas moscas de ón, y de sus siervos, y de su pueblo, sin que quedara una. Mas ón agravó aún esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.