Ezra 9:7
“Desde los días de nuestros padres hasta este día estamos en grande culpa; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes, y nuestros sacerdotes, hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, á cuchillo, á cautiverio, y á robo, y á confusión de rostro, como hoy día.”
Ezra 9:7 — Reina-Valera 1909
Verse 7 of 15 in Ezra chapter 9 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Ezra 9 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y ACABADAS estas cosas, los príncipes se llegaron á mí, diciendo: El pueblo de , y los sacerdotes y , no se han apartado de los pueblos de las tierras, de los , Hetheos, Pherezeos, Jebuseos, Ammonitas, y , Egipcios, y , haciendo conforme á sus abominaciones. Porque han tomado de sus hijas para sí y para sus hijos, y la simiente santa ha sido mezclada con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en esta prevaricación. Lo cual oyendo yo, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué de los cabellos de mi cabeza y de mi barba, y sentéme atónito. Y juntáronse á mí todos los temerosos de las palabras del de , á causa de la prevaricación de los de la transmigración; mas yo estuve sentado atónito hasta el sacrificio de la tarde. Y al sacrificio de la tarde levantéme de mi aflicción; y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, postréme de rodillas, y extendí mis palmas á á mi ; Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh mío, mi rostro á ti: porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Desde los días de nuestros padres hasta este día estamos en grande culpa; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes, y nuestros sacerdotes, hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, á cuchillo, á cautiverio, y á robo, y á confusión de rostro, como hoy día. Y ahora como por un breve momento fué la misericordia de á nuestro , para hacer que nos quedase un resto libre, y para darnos estaca en el lugar de su santuario, á fin de alumbrar nuestros ojos nuestro , y darnos una poca de vida en nuestra servidumbre. Porque siervos éramos: mas en nuestra servidumbre no nos desamparó nuestro , antes inclinó sobre nosotros misericordia delante de los reyes de , para que se nos diese vida para alzar la casa de nuestro , y para hacer restaurar sus asolamientos, y para darnos vallado en á y en . Mas ahora, ¿qué diremos, oh nuestro, después de esto? porque nosotros hemos dejado tus mandamientos, Los cuales prescribiste por mano de tus siervos los profetas, diciendo: La tierra á la cual entráis para poseerla, tierra inmunda es á causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones, por las abominaciones de que la han henchido de uno á otro extremo con su inmundicia. Ahora pues, no daréis vuestras hijas á los hijos de ellos, ni sus hijas tomaréis para vuestros hijos, ni procuraréis su paz ni su bien para siempre; para que seáis corroborados, y comáis el bien de la tierra, y la dejéis por heredad á vuestros hijos para siempre. Mas después de todo lo que nos ha sobrevenido á causa de nuestras malas obras, y á causa de nuestro grande delito; ya que tú, Dios nuestro, estorbaste que fuésemos oprimidos bajo de nuestras iniquidades, y nos diste este tal efugio; ¿ de volver á infringir tus mandamientos, y á emparentar con los pueblos de estas abominaciones? ¿No te ensañarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara resto ni escapatoria? Jehová, Dios de , tú eres justo: pues que hemos quedado algunos salvos, como este día, henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible subsistir en tu presencia á causa de esto.