Genesis 31:35

“Y ella dijo á su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.”

Genesis 31:35 — Reina-Valera 1909

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Genesis 31 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y OÍA él las palabras de los hijos de án, que decían: ha tomado todo lo que era de nuestro padre; y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta grandeza. Miraba también el semblante de án, y veía que no era para con él como ayer y antes de ayer. También á dijo á : Vuélvete á la tierra de tus padres, y á tu parentela; que yo seré contigo. Y envió , y llamó á êl y á al campo á sus ovejas, Y díjoles: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como ayer y antes de ayer: mas el de mi padre ha sido conmigo. Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido á vuestro padre: Y vuestro padre me ha engañado, y me ha mudado el salario diez veces: pero no le ha permitido que me hiciese mal. Si él decía así: Los pintados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían pintados: y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados. Así quitó el ganado de vuestro padre, y diómelo á mí. Y sucedió que al tiempo que las ovejas se recalentaban, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían á las hembras eran listados, pintados y abigarrados. Y díjome el ángel de en sueños: . Y yo dije: Heme aquí. Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás todos los machos que cubren á las ovejas listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que án te ha hecho. Yo soy el de -el, donde tú ungiste el título, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora, y sal de esta tierra, y vuélvete á la tierra de tu naturaleza. Y respondió êl y , y dijéronle: ¿ ya parte ni heredad en la casa de nuestro padre? ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio? Porque toda la riqueza que ha quitado á nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos: ahora pues, haz todo lo que te ha dicho. Entonces se levantó , y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos. Y puso en camino todo su ganado, y toda su hacienda que había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en -, para volverse á su padre en la tierra de án. Y án había ido á trasquilar sus ovejas: y êl hurtó los ídolos de su padre. Y recató el corazón de án , en no hacerle saber que se huía. Huyó, pues, con todo lo que tenía; y levantóse, y pasó el río, y puso su rostro al monte de . Y fué dicho á án al tercero día como se había huído. Entonces tomó á sus hermanos consigo, y fué tras él camino de siete días, y alcanzóle en el monte de . Y vino á án en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables á descomedidamente. Alcanzó pues án á , y éste había fijado su tienda en el monte: y án plantóla con sus hermanos en el monte de . Y dijo án á : ¿Qué has hecho, que me hurtaste el corazón, y has traído á mis hijas como prisioneras de guerra? ¿ qué te escondiste para huir, y me hurtaste, y no me diste noticia, para que yo te enviara con alegría y con cantares, con tamborín y vihuela? Que aun no me dejaste besar mis hijos y mis hijas. Ahora locamente has hecho. Poder hay en mi mano para haceros mal: mas el de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables á descomedidamente. Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses? Y respondió, y dijo á án: Porque tuve miedo; pues dije, que quizá me quitarías por fuerza tus hijas. En quien hallares tus dioses, no viva: delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tuviere tuyo, y llévatelo. no sabía que êl los había hurtado. Y entró án en la tienda de , y en la tienda de , y en la tienda de las dos siervas, y no los halló, y salió de la tienda de , y vino á la tienda de êl. Y tomó êl los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó án toda la tienda, y no los halló. Y ella dijo á su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos. Entonces se enojó, y regañó con án; y respondió y dijo á án: ¿Qué prevaricación es la mía? ¿cuál es mi pecado, que con tanto ardor has venido en seguimiento mío? Pues que has tentado todos mis muebles, ¿qué has hallado de todas las alhajas de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y tuyos, y juzguen entre nosotros ambos. Estos veinte años he estado contigo: tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. Nunca te traje lo arrebatado por las fieras; yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, de mi mano lo requerías. De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño se huía de mis ojos. Así he estado veinte años en tu casa: catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado; y has mudado mi salario diez veces. Si el de mi padre, el de , y el temor de , no fuera conmigo, de cierto me enviarías ahora vacío: vió mi aflicción y el trabajo de mis manos, y reprendióte anoche. Y respondió án, y dijo á : Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy á estas mis hijas, ó á sus hijos que ellas han parido? Ven pues ahora, y hagamos alianza yo y tú; y sea en testimonio entre mí y entre ti. Entonces tomó una piedra, y levantóla por título. Y dijo á sus hermanos: Coged piedras. Y tomaron piedras é hicieron un majano; y comieron allí sobre aquel majano. Y llamólo án : y lo llamó . Porque án dijo: Este majano es testigo hoy entre mí y entre ti; por eso fué llamado su nombre ; Y , por cuanto dijo: Atalaye á entre mí y entre ti, cuando nos apartáremos el uno del otro. Si afligieres mis hijas, ó si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre mí y entre ti. Dijo más án á : He aquí este majano, y he aquí este título, que he erigido entre mí y ti. Testigo sea este majano, y testigo sea este título, que ni yo pasaré contra ti este majano, ni tú pasarás contra mí este majano ni este título, para mal. El de , y el de ôr juzgue entre nosotros, el de sus padres. Y juró por el temor de su padre. Entonces inmoló víctimas en el monte, y llamó á sus hermanos á comer pan: y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte. Y levantóse án de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y retrocedió y volvióse á su lugar.

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