Isaiah 37:30

“Y esto te será por señal: Comerás este año lo que nace de suyo, y el año segundo lo que nace de suyo: y el año tercero sembraréis y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis su fruto.”

Isaiah 37:30 — Reina-Valera 1909

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Isaiah 37 — full chapter (Reina-Valera 1909)

ACONTECIÓ pues, que el rey îas, oído esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de saco vino á la casa de á. Y envió á mayordomo, y á escriba, y á los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de sacos, á ías profeta, hijo de . Los cuales le dijeron: Ezechîas dice así: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia, es este día: porque los hijos han llegado hasta la rotura, y no hay fuerza en la que pare. Quizá oirá á tu las palabras de , al cual envió el rey de su señor á blasfemar al vivo, y á reprender con las palabras que oyó á tu : alza pues oración tú por las reliquias que aun han quedado. Vinieron pues los siervos de îas á ías. Y díjoles ías: Diréis así á vuestro señor: Así dice á: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de . He aquí que yo doy en él un espíritu, y oirá un rumor, y volveráse á su tierra: y yo haré que en su tierra caiga á cuchillo. Vuelto pues , halló al rey de que batía á ; porque ya había oído que se había apartado de îs. Mas oyendo decir de rey de ía: He aquí que ha salido para hacerte guerra: en oyéndolo, envió mensajeros á îas, diciendo: Diréis así á îas rey de á: No te engañe tu en quien tú confías, diciendo: no será entregada en mano del rey de . He aquí que tú oiste lo que hicieron los reyes de á todas las tierras, que las destruyeron; ¿y escaparás tú? ¿ los dioses de las gentes á los que destruyeron mis antepasados, á án, y án, Rezeph, y á los hijos de Edén que moraban en ? ¿Dónde está el rey de , y el rey de , el rey de la ciudad de , de , y de ? Y tomó îas las cartas de mano de los mensajeros, y leyólas; y subió á la casa de á, y las extendió delante de á. Entonces îas oró á á, diciendo: Jehová de los ejércitos, Dios de , que moras entre los querubines, sólo tú eres sobre todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra. Inclina, oh á, tu oído, y oye; abre, oh á, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de êrib, el cual ha enviado á blasfemar al viviente. Ciertamente, oh á, los reyes de destruyeron todas las tierras y sus comarcas, Y entregaron los dioses de ellos al fuego: porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, leño y piedra: por eso los deshicieron. Ahora pues, Jehová nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres á. Entonces ías hijo de , envió á decir á îas: Jehová de dice así: Acerca de lo que me rogaste sobre êrib rey de , Esto es lo que á habló de él: Hate menospreciado, y ha hecho escarnio de ti la virgen hija de Sión: meneó su cabeza á tus espaldas la hija de . ¿A quién injuriaste y á quién blasfemaste? ¿contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el de . Por mano de tus siervos denostaste al Señor, y dijiste: Yo con la multitud de mis carros subiré á las alturas de los montes, á las laderas del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus hayas escogidas; vendré después á lo alto de su lí, al monte de su . Yo cavé, y bebí las aguas; y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de lugares atrincherados. ¿No has oído decir que de mucho tiempo ha yo lo hice, que de días antiguos lo he formado? Helo hecho venir ahora, y será para destrucción de ciudades fuertes en montones de ruinas. Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, serán como grama del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de sazón se seca. Conocido he tu estado, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí. Porque contra mí te airaste, y tu estruendo ha subido á mis oídos: pondré pues mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tus labios, y haréte tornar por el camino por donde viniste. Y esto te será por señal: Comerás este año lo que nace de suyo, y el año segundo lo que nace de suyo: y el año tercero sembraréis y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis su fruto. Y el residuo de la casa de á que hubiere escapado, tornará á echar raíz abajo, y hará fruto arriba. Porque de saldrán reliquias, y del monte de Sión salvamento: el celo de á de los ejércitos hará esto. Por tanto, así dice á acerca del rey de : No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella: no vendrá delante de ella escudo, ni será echado contra ella baluarte. Por el camino que vino se tornará, y no entrará en esta ciudad, dice á: Pues yo ampararé á esta ciudad para salvarla por amor de mí, y por amor de mi siervo. Y salió el ángel de á, é hirió ciento ochenta y cinco mil en el campo de los : y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. Entonces êrib rey de partiéndose se fué, y volvióse, é hizo su morada en Nínive. Y acaeció, que estando orando en el templo de su dios, Adremelech y , sus hijos, le hirieron á cuchillo, y huyeron á la tierra de ; y reinó en su lugar -hadón su hijo.

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