Jeremiah 13:19
“Las ciudades del mediodía fueron cerradas, y no hubo quien las abriese: toda Judá fué trasportada, trasportada fué toda ella.”
Jeremiah 13:19 — Reina-Valera 1909
Verse 19 of 27 in Jeremiah chapter 13 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Jeremiah 13 — full chapter (Reina-Valera 1909)
ASÍ me dijo á: Ve, y cómprate un cinto de lino, y cíñelo sobre tus lomos, y no lo meterás en agua. Y compré el cinto conforme á la palabra de á, y púselo sobre mis lomos. Y fué á mí segunda vez palabra de á, diciendo: Toma el cinto que compraste, que está sobre tus lomos, y levántate, y ve al , y escóndelo allá en la concavidad de una peña. Fuí pues, y escondílo junto al , como á me mandó. Y sucedió que al cabo de muchos días me dijo á: Levántate, y ve al , y toma de allí el cinto que te mandé escondieses allá. Entonces fuí al , y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo había escondido; y he aquí que el cinto se había podrido; para ninguna cosa era bueno. Y fué á mí palabra de á, diciendo: Así ha dicho á: Así haré podrir la soberbia de á, y la mucha soberbia de , A este pueblo malo, que no quieren oir mis palabras, que andan en las imaginaciones de su corazón, y se fueron en pos de dioses ajenos para servirles, y para encorvarse á ellos; y vendrá á ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno. Porque como el cinto se junta á los lomos del hombre, así hice juntar á mí toda la casa de y toda la casa de á, dice á, para que me fuesen por pueblo y por fama, y por alabanza y por honra: empero no escucharon. Les dirás pues esta palabra: Así ha dicho á, Dios de : Henchiráse de vino todo odre. Y ellos te dirán: ¿No sabemos que todo odre se henchirá de vino? Entonces les has de decir: Así ha dicho á: He aquí que yo lleno de embriaguez todos los moradores de esta tierra, y á los reyes de la estirpe de que se sientan sobre su trono, y á los sacerdotes y profetas, y á todos los moradores de ; Y quebrantarélos el uno con el otro, los padres con los hijos juntamente, dice á: no perdonaré, ni tendré piedad ni misericordia, para no destruirlos. Escuchad y oid; no os elevéis: pues á ha hablado. Dad gloria á á vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la torne sombra de muerte y tinieblas. Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma á causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente, se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de á fué cautivo. Di al rey y á la reina: Humillaos, sentaos en tierra; porque la corona de vuestra gloria bajó de vuestras cabezas. Las ciudades del mediodía fueron cerradas, y no hubo quien las abriese: toda á fué trasportada, trasportada fué toda ella. Alzad vuestros ojos, y ved los que vienen del aquilón: ¿dónde está el rebaño que te fué dado, la grey de tu gloria? ¿Qué dirás cuando te visitará? porque tú los enseñaste á ser príncipes y cabeza sobre ti. ¿No te tomarán dolores como á mujer que pare? Cuando dijeres en tu corazón: ¿ qué me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudos tus calcañares. ¿á el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados á hacer mal. Por tanto yo los esparciré, como tamo que pasa, al viento del desierto. Esta es tu suerte, la porción de tus medidas de parte mía, dice á; porque te olvidaste de mí, y confiaste en la mentira. Yo pues descubriré también tus faldas delante de tu cara, y se manifestará tu ignominia. Tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los collados: en el mismo campo vi tus abominaciones. ¡Ay de ti, ! ¿No serás al cabo limpia? ¿hasta cuándo todavía?