Jeremiah 22:2

“Y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus criados, y tu pueblo que entran por estas puertas.”

Jeremiah 22:2 — Reina-Valera 1909

Verse 2 of 30 in Jeremiah chapter 22 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Jeremiah 22 — full chapter (Reina-Valera 1909)

ASÍ dijo á: Desciende á la casa del rey de á, y habla allí esta palabra, Y di: Oye palabra de á, oh rey de á que estás sentado sobre el trono de , tú, y tus criados, y tu pueblo que entran por estas puertas. Así ha dicho á: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano, ni á la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. Porque si efectivamente hiciereis esta palabra, los reyes que en lugar de se sientan sobre su trono, entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa, ellos, y sus criados, y su pueblo. Mas si no oyereis estas palabras, por mí he jurado, dice á, que esta casa será desierta. Porque así ha dicho á sobre la casa del rey de á: Galaad eres tú para mí, y cabeza del Líbano: empero de cierto te pondré en soledad, y ciudades deshabitadas. Y señalaré contra ti disipadores, cada uno con sus armas; y cortarán tus cedros escogidos, y los echarán en el fuego. Y muchas gentes pasarán junto á esta ciudad, y dirán cada uno á su compañero: ¿ qué lo hizo así á con esta grande ciudad? Y dirán: Porque dejaron el pacto de á su , y adoraron dioses ajenos, y les sirvieron. No lloréis al muerto, ni de él os condolezcáis: llorad amargamente por el que va; porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació. Porque así ha dicho á, de hijo de ías, rey de á, que reina por ías su padre, que salió de este lugar: No volverá acá más; Antes morirá en el lugar adonde lo trasportaren, y no verá más esta tierra. ¡Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo! Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y airosas salas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón. ¿ás porque te cercas de cedro? ¿no comió y bebió tu padre, é hizo juicio y justicia, y entonces le fué bien? El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme á mí? dice á. Mas tus ojos y tu corazón no son sino á tu avaricia, y á derramar la sangre inocente, y á opresión, y á hacer agravio. Por tanto así ha dicho á, de hijo de ías, rey de á: No lo llorarán, diciendo: ¡Ay hermano mío! y ¡ay hermana! ni lo lamentarán, diciendo: ¡Ay señor! ¡ay su grandeza! En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole y echándole fuera de las puertas de . Sube al Líbano, y clama, y en án da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son quebrantados. Hete hablado en tus prosperidades; mas dijiste: No oiré. Este fué tu camino desde tu juventud, que nunca oiste mi voz. A todos tus pastores pacerá el viento, y tus enamorados irán en cautiverio: entonces te avergonzarás y te confundirás á causa de toda tu malicia. Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los cedros: ¡cómo gemirás cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que está de parto! Vivo yo, dice á, que si ías hijo de ím rey de á fuese anillo en mi mano diestra, aun de allí te arrancaré; Y te entregaré en mano de los que buscan tu alma, y en mano de aquellos cuya vista temes; sí, en mano de rey de , y en mano de los . Y hacerte he trasportar, á ti, y á tu madre que te parió, á tierra ajena en que no nacisteis; y allá moriréis. Y á la tierra á la cual levantan ellos su alma para tornar, allá no volverán. ¿Es este hombre ías un ídolo vil quebrado? ¿es vaso con quien nadie se deleita? ¿ qué fueron arrojados, él y su generación, y echados á tierra que no habían conocido? ¡, tierra, tierra! oye palabra de á. Así ha dicho á: Escribid que será este hombre privado de generación, hombre á quien nada sucederá prósperamente en todos los días de su vida: porque ningún hombre de su simiente que se sentare sobre el trono de , y que se enseñoreare sobre á, será jamás dichoso.

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