Jeremiah 31:20
“¿No es Ephraim hijo precioso para mí? ¿no es niño delicioso? pues desde que hablé de él, heme acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él: apiadado, tendré de él misericordia, dice Jehová.”
Jeremiah 31:20 — Reina-Valera 1909
Verse 20 of 40 in Jeremiah chapter 31 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
1 thread runs through this chapter
Jeremiah 31 — full chapter (Reina-Valera 1909)
EN aquel tiempo, dice á, yo seré por á todos los linajes de , y ellos me serán á mí por pueblo. Así ha dicho á: Halló gracia en el desierto el pueblo, los que escaparon del cuchillo, yendo yo para hacer hallar reposo á . Jehová se manifestó á mí ya mucho tiempo há, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto te soporté con misericordia. Aun te edificaré, y serás edificada, oh virgen de : todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en corro de danzantes. Aun plantarás viñas en los montes de : plantarán los plantadores, y harán común uso de ellas. Porque habrá día en que clamarán los guardas en el monte de : Levantaos, y subamos á Sión, á á nuestro . Porque así ha dicho á: Regocijaos en con alegría, y dad voces de júbilo á la cabeza de gentes; haced oir, alabad, y decid: Oh á, salva tu pueblo, el resto de . He aquí yo los vuelvo de tierra del aquilón, y los juntaré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer preñada y la parida juntamente; en grande compañía tornarán acá. Irán con lloro, mas con misericordias los haré volver, y harélos andar junto á arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán: porque soy á por padre, y es mi primogénito. Oid palabra de á, oh gentes, y hacedlo saber en las islas que están lejos, y decid: El que esparció á lo juntará y guardará, como pastor á su ganado. Porque á redimió á , redimiólo de mano del más fuerte que él. Y vendrán, y harán alabanzas en lo alto de Sión, y correrán al bien de á, al pan, y al vino, y al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, ni nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se holgará en la danza, los mozos y los viejos juntamente; y su lloro tornaré en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote embriagaré de grosura, y será mi pueblo saciado de mi bien, dice á. Así ha dicho á: Voz fué oída en á, llanto y lloro amargo: Rachêl que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. Así ha dicho á: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lágrimas; porque salario hay para tu obra, dice á, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza también hay para tu fin, dice á, y los hijos volverán á su término. Escuchando, he oído á que se lamentaba: Azotásteme, y fuí castigado como novillo indómito: conviérteme y seré convertido; porque tú eres á mi . Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento, y después que me conocí, herí el muslo: avergoncéme, y confundíme, porque llevé la afrenta de mis mocedades. ¿No es hijo precioso para mí? ¿no es niño delicioso? pues desde que hablé de él, heme acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él: apiadado, tendré de él misericordia, dice á. Establécete señales, ponte majanos altos; nota atentamente la calzada, el camino por donde viniste: vuélvete, virgen de , vuélvete á estas tus ciudades. ¿ cuándo andarás errante, oh hija contumaz? porque á criará una cosa nueva sobre la tierra: una hembra rodeará al varón. Así ha dicho á de los ejércitos, Dios de : Aun dirán esta palabra en la tierra de á y en sus ciudades, cuando yo convertiré su cautiverio: Jehová te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo. Y morarán allí á, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño. Porque habré embriagado el alma cansada, y henchido toda alma entristecida. En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fué sabroso. He aquí vienen días, dice á, en que sembraré la casa de y la casa de á de simiente de hombre y de simiente de animal. Y será que, como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder, y afligir, así tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice á. En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agraces, y los dientes de los hijos tienen la dentera. Sino que cada cual morirá por su maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agraces, tendrán la dentera. He aquí que vienen días, dice á, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de y con la casa de á: No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de ; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fuí yo un marido para ellos, dice á: Mas éste es el pacto que haré con la casa de después de aquellos días, dice á: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo á ellos por , y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á á: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice á: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Así ha dicho á, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si estas leyes faltaren delante de mí, dice á, también la simiente de faltará para no ser nación delante de mí todos los días. Así ha dicho á: Si los cielos arriba se pueden medir, y buscarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la simiente de por todo lo que hicieron, dice á. He aquí que vienen días, dice á, y la ciudad será edificada á á, desde la torre de hasta la puerta del rincón. Y saldrá más adelante el cordel de la medida delante de él sobre el collado de , y rodeará á . Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de ón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo á á: no será arrancada, ni destruída más para siempre.