Jeremiah 44:27
“He aquí que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que están en tierra de Egipto, serán consumidos á cuchillo y de hambre, hasta que perezcan del todo.”
Jeremiah 44:27 — Reina-Valera 1909
Verse 27 of 30 in Jeremiah chapter 44 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Jeremiah 44 — full chapter (Reina-Valera 1909)
PALABRA que fué á ías acerca de todos los íos que moraban en la tierra de , que moraban en , y en , y en , y en tierra de , diciendo: Así ha dicho á de los ejércitos, Dios de : Vosotros habéis visto todo el mal que traje sobre y sobre todas las ciudades de á: y he aquí que ellas están el día de hoy asoladas, ni hay en ellas morador; A causa de la maldad de ellos que cometieron para hacerme enojar, yendo á ofrecer sahumerios, honrando dioses ajenos que ellos no habían conocido, vosotros, ni vuestros padres. Y envié á vosotros á todos mis siervos los profetas, madrugando y enviándolos, diciendo: No hagáis ahora esta cosa abominable que yo aborrezco. Mas no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, para no ofrecer sahumerios á dioses ajenos. Derramóse por tanto mi saña y mi furor, y encendióse en las ciudades de á y en las calles de , y tornáronse en soledad y en destrucción, como hoy. Ahora pues, así ha dicho á de los ejércitos, Dios de : ¿ qué hacéis tan grande mal contra vuestras almas, para ser talados varón y mujer, niño y mamante, de en medio de á, sin que os quede residuo alguno; Haciéndome enojar con las obras de vuestras manos, ofreciendo sahumerios á dioses ajenos en la tierra de , adonde habéis entrado para morar, de suerte que os acabéis, y seáis por maldición y por oprobio á todas las gentes de la tierra? ¿Os habéis olvidado de las maldades de vuestros padres, y de las maldades de los reyes de á, y de las maldades de sus mujeres, y de vuestras maldades, y de las maldades de vuestras mujeres, que hicieron en tierra de á y en las calles de ? No se han morigerado hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley, ni en mis estatutos que puse delante de vosotros y delante de vuestros padres. Por tanto, así ha dicho á de los ejércitos, Dios de : He aquí que yo pongo mi rostro en vosotros para mal, y para destruir á todo á. Y tomaré el resto de á que pusieron sus rostros para entrar en tierra de para morar allí, y en tierra de serán todos consumidos, caerán á cuchillo, serán consumidos de hambre, á cuchillo y hambre morirán desde el más pequeño hasta el mayor; y serán por juramento, y por espanto, y por maldición, y por oprobio. Pues visitaré á los que moran en tierra de , como visité á , con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia. Y del resto de á que entraron en tierra de para morar allí, no habrá quien escape, ni quien quede vivo, para volver á la tierra de á, por la cual suspiran ellos por volver para habitar allí: porque no volverán sino los que escaparen. Entonces todos los que sabían que sus mujeres habían ofrecido sahumerios á dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de , en , respondieron á ías, diciendo: La palabra que nos has hablado en nombre de á, no oímos de ti: Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios á la reina del cielo, y derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de á y en las plazas de , y fuimos hartos de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. Mas desde que cesamos de ofrecer sahumerios á la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y á cuchillo y á hambre somos consumidos. Y cuando ofrecimos sahumerios á la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿hicímosle nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin nuestros maridos? Y habló ías á todo el pueblo, á los hombres y á las mujeres, y á todo el vulgo que le había respondido esto, diciendo: ¿No se ha acordado á, y no ha venido á su memoria el sahumerio que ofrecisteis en las ciudades de á, y en las plazas de , vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes, y el pueblo de la tierra? Y no pudo sufrir más á á causa de la maldad de vuestras obras, á causa de las abominaciones que habíais hecho: por tanto vuestra tierra fué en asolamiento, y en espanto, y en maldición, hasta no quedar morador, como hoy. Porque ofrecisteis sahumerios, y pecasteis contra á, y no obedecisteis á la voz de á, ni anduvisteis en su ley, ni en sus estatutos, ni en sus testimonios: por tanto ha venido sobre vosotros este mal, como hoy. Y dijo ías á todo el pueblo, y á todas las mujeres: Oid palabra de á, todos los de á que estáis en tierra de : Así ha hablado á de los ejércitos, Dios de , diciendo: Vosotros y vuestras mujeres proferisteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer sahumerios á la reina del cielo y de derramarle libaciones: confirmáis á la verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra. Por tanto, oid palabra de á, todo á que habitáis en tierra de : He aquí he jurado por mi grande nombre, dice á, que mi nombre no será más invocado en toda la tierra de por boca de ningún hombre ío, diciendo: Vive el Señor á. He aquí que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de á que están en tierra de , serán consumidos á cuchillo y de hambre, hasta que perezcan del todo. Y los que escaparen del cuchillo, volverán de tierra de á tierra de á, pocos hombres; sabrán pues todas las reliquias de á, que han entrado en á morar allí la palabra de quién ha de permanecer, si la mía, ó la suya. Y esto tendréis por señal, dice á, de que en este lugar os visito, para que sepáis que de cierto permanecerán mis palabras para mal sobre vosotros. Así ha dicho á: He aquí que yo entrego á ón rey de en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su alma, como entregué á îas rey de á en mano de rey de , su enemigo, y que buscaba su alma.