Jeremiah 51:25

“He aquí yo contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano sobre ti, y te haré rodar de las peñas, y te tornaré monte quemado.”

Jeremiah 51:25 — Reina-Valera 1909

Verse 25 of 64 in Jeremiah chapter 51 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Jeremiah 51 — full chapter (Reina-Valera 1909)

ASÍ ha dicho á: He aquí que yo levanto sobre , y sobre sus moradores que se levantan contra mí, un viento destruidor. Y enviaré á aventadores que la avienten, y vaciarán su tierra; porque serán contra ella de todas partes en el día del mal. Diré al flechero que entesa su arco, y al que se pone orgulloso con su loriga: No perdonéis á sus mancebos, destruid todo su ejército. Y caerán muertos en la tierra de los , y alanceados en sus calles. Porque y á no han enviudado de su , Jehová de los ejércitos, aunque su tierra fué llena de pecado contra el de . Huid de en medio de , y librad cada uno su alma, porque no perezcáis á causa de su maldad: porque el tiempo es de venganza de á; darále su pago. Vaso de oro fué en la mano de á, que embriaga toda la tierra: de su vino bebieron las gentes; aturdiéronse por tanto las naciones. En un momento cayó , y despedazóse: aullad sobre ella; tomad bálsamo para su dolor, quizá sanará. Curamos á , y no ha sanado: dejadla, y vámonos cada uno á su tierra; porque llegado ha hasta el cielo su juicio, y alzádose hasta las nubes. Jehová sacó á luz nuestras justicias: venid, y contemos en Sión la obra de á nuestro . Limpiad las saetas, embrazad los escudos: despertado ha á el espíritu de los reyes de ; porque contra es su pensamiento para destruirla; porque venganza es de á, venganza de su templo. Levantad bandera sobre los muros de , reforzad la guardia, poned centinelas, disponed celadas; porque deliberó á, y aun pondrá en efecto lo que ha dicho sobre los moradores de . La que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, venido ha tu fin, la medida de tu codicia. Jehová de los ejércitos juró por su vida, diciendo: Yo te llenaré de hombres como de langostas, y levantarán contra ti gritería. El es el que hizo la tierra con su fortaleza, el que afirmó el mundo con su sabiduría, y extendió los cielos con inteligencia; El que da con su voz muchedumbre de aguas del cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; él hace relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus tesoros. Todo hombre se ha infatuado y es sin ciencia: avergüénzase todo artífice de la escultura, porque mentira es su vaciadizo, que no tiene espíritu. Vanidad son, obra de irrisiones; en el tiempo de su visitación perecerán. No es como ellos la parte de : porque él es el de todo; é es la vara de su heredad: Jehová de los ejércitos es su nombre. Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantaré gentes, y por medio de ti desharé reinos; Y por tu medio quebrantaré caballos y sus cabalgadores, y por medio de ti quebrantaré carros y los que en ellos suben; Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré viejos y mozos, y por tu medio quebrantaré mancebos y vírgenes: También quebrantaré por medio de ti al pastor y á su manada: quebrantaré por tu medio á labradores y sus yuntas; y duques y príncipes quebrantaré por medio de ti. Y pagaré á y á todos los moradores de , todo el mal de ellos que hicieron en Sión delante de vuestros ojos, dice á. He aquí yo contra ti, oh monte destruidor, dice á, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano sobre ti, y te haré rodar de las peñas, y te tornaré monte quemado. Y nadie tomará de ti piedra para esquina, ni piedra para cimiento; porque perpetuos asolamientos serás, ha dicho á. Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, apercibid gentes contra ella; juntad contra ella los reinos de , de , y de ênaz; señalad contra ella capitán, haced subir caballos como langostas erizadas. Apercibid contra ella gentes; á reyes de , á sus capitanes, y á todos sus príncipes, y á toda la tierra de su señorío. Y temblará la tierra, y afligiráse; porque confirmado es contra todo el pensamiento de á, para poner la tierra de en soledad, y que no haya morador. Los valientes de dejaron de pelear, estuviéronse en sus fuertes: faltóles su fortaleza, tornáronse como mujeres: encendiéronse sus casas, quebráronse sus cerrojos. Correo se encontrará con correo, mensajero se encontrará con mensajero, para noticiar al rey de que su ciudad es tomada por todas partes: Y los vados fueron tomados, y los carrizos fueron quemados á fuego, y consternáronse los hombres de guerra. Porque así ha dicho á de los ejércitos, Dios de : La hija de es como parva; tiempo es ya de trillarla: de aquí á poco le vendrá el tiempo de la siega. Comióme, desmenuzóme rey de ; paróme como vaso vacío, tragóme como dragón, hinchió su vientre de mis delicadezas, y echóme. Sobre la violencia contra mí y mi carne, dirá la moradora de Sión; y mi sangre sobre los moradores de , dirá . Por tanto, así ha dicho á: He aquí que yo juzgo tu causa y haré tu venganza; y secaré su mar, y haré que quede seca su corriente. Y será para montones, morada de chacales, espanto y silbo, sin morador. A una rugirán como leones; como cachorros de leones bramarán. En su calor les pondré sus banquetes; y haréles que se embriaguen, para que se alegren, y duerman eterno sueño, y no despierten, dice á. Hacerlos he traer como corderos al matadero, como carneros con cabritos. ¡Cómo fué presa , y fué tomada la que era alabada por toda la tierra! ¡Cómo fué por espanto entre las gentes! Subió la mar sobre ; de la multitud de sus ondas fué cubierta. Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y desierta, tierra que no morará en ella nadie, ni pasará por ella hijo de hombre. Y visitaré á en , y sacaré de su boca lo que ha tragado: y no vendrán más á él gentes; y el muro de caerá. Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida de la ira del furor de á. Y porque no desmaye vuestro corazón, y temáis á causa de la fama que se oirá por la tierra, en un año vendrá la fama, y después en otro año el rumor, y la violencia en la tierra, y el enseñoreador sobre el que enseñorea. Por tanto, he aquí vienen días que yo visitaré las esculturas de , y toda su tierra será avergonzada, y todos sus muertos caerán en medio de ella. Y los cielos y la tierra, y todo lo que está en ellos, darán alabanzas sobre : porque del aquilón vendrán sobre ella destruidores, dice á. Pues que fué causa que cayesen muertos de , también de caerán muertos de toda la tierra. Los que escapasteis del cuchillo, andad, no os detengáis; acordaos por muchos días de á, y acordaos de . Estamos avergonzados, porque oímos la afrenta: confusión cubrió nuestros rostros, porque vinieron extranjeros contra los santuarios de la casa de á. Por tanto, he aquí vienen días, dice á, que yo visitaré sus esculturas, y en toda su tierra gemirán los heridos. Si subiese al cielo, y si fortaleciere en lo alto su fuerza, de mí vendrán á ella destruidores, dice á. ¡ de grito de , y quebrantamiento grande de la tierra de los ! Porque á destruye á , y quitará de ella el mucho estruendo; y bramarán sus ondas, como muchas aguas será el sonido de la voz de ellos: Porque vino destruidor contra ella, contra , y sus valientes fueron presos, el arco de ellos fué quebrado: porque á, Dios de retribuciones, dará la paga. Y embriagaré sus príncipes y sus sabios, sus capitanes y sus nobles y sus fuertes; y dormirán sueño eterno y no despertarán, dice el , cuyo nombre es á de los ejércitos. Así ha dicho á de los ejércitos: El muro ancho de será derribado enteramente, y sus altas puertas serán quemadas á fuego; y en vano trabajarán pueblos y gentes en el fuego, y se cansarán. Palabra que envió ías profeta á ías hijo de ías, hijo de ías, cuando iba con îas rey de á á , el cuarto año de su reinado. Y era ías el principal camarero. Escribió pues ías en un libro todo el mal que había de venir sobre , todas las palabras que están escritas contra . Y dijo ías á ías: Cuando llegares á , y vieres y leyeres todas estas cosas, Dirás: Oh á, tú has dicho contra este lugar que lo habías de talar, hasta no quedar en él morador, ni hombre ni animal, sino que para siempre ha de ser asolado. Y será que cuando acabares de leer este libro, le atarás una piedra, y lo echarás en medio del : Y dirás: Así será anegada , y no se levantará del mal que yo traigo sobre ella; y serán rendidos. Hasta aquí son las palabras de ías.

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