Jeremiah 8:11
“Y curaron el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.”
Jeremiah 8:11 — Reina-Valera 1909
Verse 11 of 22 in Jeremiah chapter 8 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Jeremiah 8 — full chapter (Reina-Valera 1909)
EN aquel tiempo, dice á, sacarán los huesos de los reyes de á, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de , fuera de sus sepulcros; Y los esparcirán al sol, y á la luna, y á todo el ejército del cielo, á quien amaron, y á quienes sirvieron, y en pos de quienes anduvieron, y á quienes preguntaron, y á quienes se encorvaron. No serán recogidos, ni enterrados: serán por muladar sobre la haz de la tierra. Y escogeráse la muerte antes que la vida por todo el resto que quedare de esta mala generación, en todos los lugares á donde los arrojaré yo á los que quedaren, dice á de los ejércitos. Les dirás asimismo: Así ha dicho á: ¿El que cae, no se levanta? ¿el que se desvía, no torna á camino? ¿ qué es este pueblo de rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, no han querido volverse. Escuché y oí; no hablan derecho, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió á su carrera, como caballo que arremete con ímpetu á la batalla. Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; mas mi pueblo no conoce el juicio de á. ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de á es con nosotros? Ciertamente, he aquí que en vano se cortó la pluma, por demás fueron los escribas. Los sabios se avergonzaron, espantáronse y fueron presos: he aquí que aborrecieron la palabra de á; ¿y qué sabiduría tienen? Por tanto daré á otros sus mujeres, y sus heredades á quien las posea: porque desde el chico hasta el grande cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño. Y curaron el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. ¿ avergonzado de haber hecho abominación? Por cierto no se han corrido de vergüenza, ni supieron avergonzarse; caerán por tanto entre los que cayeren, cuando los visitaré: caerán, dice á. Cortarélos de por junto, dice á. No habrá uvas en la vid, ni higos en la higuera, y caeráse la hoja; y lo que les he dado pasará de ellos. ¿ qué nos aseguramos? Juntaos, y entrémonos en las ciudades fuertes, y allí reposaremos: porque á nuestro nos ha hecho callar, y dádonos á beber bebida de hiel, porque pecamos contra á. Esperamos paz, y no hubo bien; día de cura, y he aquí turbación. Desde se oyó el bufido de sus caballos: del sonido de los relinchos de sus fuertes tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, ciudad y moradores de ella. Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes, basiliscos, contra los cuales no hay encantamiento; y os morderán, dice á. A causa de mi fuerte dolor mi corazón desfallece en mí. He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra lejana: ¿No está á en Sión? ¿no está en ella su ? ¿ qué me hicieron airar con sus imágenes de talla, con vanidades ajenas? Pasóse la siega, acabóse el verano, y nosotros no hemos sido salvos. Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado. ¿No hay bálsamo en ? ¿no hay allí médico? ¿ qué pues no hubo medicina para la hija de mi pueblo?