Job 41:9
“He aquí que la esperanza acerca de él será burlada: porque aun á su sola vista se desmayarán.”
Job 41:9 — Reina-Valera 1909
Verse 9 of 34 in Job chapter 41 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Job 41 — full chapter (Reina-Valera 1909)
¿SACARÁS tú al leviathán con el anzuelo, ó con la cuerda que le echares en su lengua? ¿ás tú garfio en sus narices, y horadarás con espinas su quijada? ¿á él ruegos para contigo? ¿hablaráte él lisonjas? ¿á concierto contigo para que lo tomes por siervo perpetuo? ¿ás tú con él como con pájaro, ó lo atarás para tus niñas? ¿án de él banquete los compañeros? ¿partiránlo entre los mercaderes? ¿ás tú con cuchillo su cuero, ó con asta de pescadores su cabeza? Pon tu mano sobre él; te acordarás de la batalla, y nunca más tornarás. He aquí que la esperanza acerca de él será burlada: porque aun á su sola vista se desmayarán. Nadie hay tan osado que lo despierte: ¿quién pues podrá estar delante de mí? ¿én me ha anticipado, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío. Yo no callaré sus miembros, ni lo de sus fuerzas y la gracia de su disposición. ¿én descubrirá la delantera de su vestidura? ¿quién se llegará á él con freno doble? ¿én abrirá las puertas de su rostro? Los órdenes de sus dientes espantan. La gloria de su vestido son escudos fuertes, cerrados entre sí estrechamente. El uno se junta con el otro, que viento no entra entre ellos. Pegado está el uno con el otro, están trabados entre sí, que no se pueden apartar. Con sus estornudos encienden lumbre, y sus ojos son como los párpados del alba. De su boca salen hachas de fuego; centellas de fuego proceden. De sus narices sale humo, como de una olla ó caldero que hierve. Su aliento enciende los carbones, y de su boca sale llama. En su cerviz mora la fortaleza, y espárcese el desaliento delante de él. Las partes momias de su carne están apretadas: están en él firmes, y no se mueven. Su corazón es firme como una piedra, y fuerte como la muela de abajo. De su grandeza tienen temor los fuertes, y á causa de su desfallecimiento hacen por purificarse. Cuando alguno lo alcanzare, ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durará. El hierro estima por pajas, y el acero por leño podrido. Saeta no le hace huir; las piedras de honda se le tornan aristas. Tiene toda arma por hojarascas, y del blandir de la pica se burla. Por debajo tiene agudas conchas; Imprime su agudez en el suelo. Hace hervir como una olla la profunda mar, y tórnala como una olla de ungüento. En pos de sí hace resplandecer la senda, que parece que la mar es . No hay sobre la tierra su semejante, hecho para nada temer. Menosprecia toda cosa alta: es rey sobre todos los soberbios.