John 12:26

“Si alguno me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.”

John 12:26 — Reina-Valera 1909

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John 12 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y JESÚS, seis días antes de la , vino á , donde estaba Lázaro, que había sido muerto, al cual había resucitado de los muertos. E hiciéronle allí una cena: y servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa juntamente con él. Entonces ía tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los pies de ús, y limpió sus pies con sus cabellos: y la casa se llenó del olor del ungüento. Y dijo uno de sus discípulos, Judas , hijo de ón, el que le había de entregar: ¿ qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió á los pobres? Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres; sino porque era ladrón, y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella. Entonces ús dijo: Déjala: para el día de mi sepultura ha guardado esto; Porque á los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas á mí no siempre me tenéis. Entonces mucha gente de los íos entendió que él estaba allí; y vinieron no solamente por causa de ús, mas también por ver á Lázaro, al cual había resucitado de los muertos. Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de matar también á Lázaro; Porque muchos de los íos iban y creían en ús por causa de él. El siguiente día, mucha gente que había venido á la fiesta, como oyeron que ús venía á , Tomaron ramos de palmas, y salieron á recibirle, y clamaban: ¡, Bendito el que viene en el nombre del Señor, el de ! Y halló ús un asnillo, y se sentó sobre él, como está escrito: No temas, hija de Sión: he aquí tu viene, sentado sobre un pollino de asna. Estas cosas no las entendieron sus discípulos de primero: empero cuando ús fué glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron estas cosas. Y la gente que estaba con él, daba testimonio de cuando llamó á Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos. Por lo cual también había venido la gente á recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal; Mas los dijeron entre sí: ¿ que nada aprovecháis? he aquí, el mundo se va tras de él. Y había ciertos de los que habían subido á adorar en la fiesta: Estos pues, se llegaron á , que era de de , y rogáronle, diciendo: Señor, querrí ver á ús. Vino , y díjolo á és: Andrés entonces, y , lo dicen á ús. Entonces ús les respondió, diciendo: La hora viene en que el del hombre ha de ser glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi le honrará. Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la gente que estaba presente, y había oído, decía que había sido trueno. Otros decían: Angel le ha hablado. Respondió ús, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros. Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo. Y esto decía dando á entender de qué muerte había de morir. Respondióle la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: Conviene que el del hombre sea levantado? ¿én es este del hombre? Entonces ús les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andad entre tanto que tenéis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló ús, y fuése, y escondióse de ellos. Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creían en él. Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta ías: ¿Señor, quién ha creído á nuestro dicho? ¿y el brazo del Señor, á quién es revelado? Por esto no podían creer, porque otra vez dijo ías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; porque no vean con los ojos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane. Estas cosas dijo ías cuando vió su gloria, y habló de él. Con todo eso, aun de los príncipes, muchos creyeron en él; mas por causa de los no lo confesaban, por no ser echados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de . Mas ús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; Y el que me ve, ve al que me envió. Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Y el que oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo. El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que, lo que yo hablo, como el me lo ha dicho, así hablo.

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