John 8:2

“Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á él: y sentado él, los enseñaba.”

John 8:2 — Reina-Valera 1909

Verse 2 of 59 in John chapter 8 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

John 8 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y JESÚS se fué al monte de las . Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á él: y sentado él, los enseñaba. Entonces los escribas y los le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio, Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando; Y en la ley és nos mandó apedrear á las tales: tú pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero ús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo. Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero. Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribía en tierra. Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo ús, y la mujer que estaba en medio. Y enderezándose ús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿, dónde están los que te acusaban? ¿ te ha condenado? Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces ús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más. Y hablóles ús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida. Entonces los le dijeron: Tú de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero. Respondió ús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y á dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y á dónde voy. Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo á nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el . Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el . Y decíanle: ¿Dónde está tu ? Respondió ús: Ni á mí me conocéis, ni á mi ; si á mí me conocieseis, á mi también conocierais. Estas palabras habló ús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora. Y díjoles otra vez ús: Yo me voy, y me buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis: á donde yo voy, vosotros no podéis venir. Decían entonces los íos: ¿ de matar á sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir? Y decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces ús les dijo: El que al principio también os he dicho. Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo, lo que he oído de él, esto hablo en el mundo. Mas no entendieron que él les hablaba del . Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el me enseñó, esto hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el ; porque yo, lo que á él agrada, hago siempre. Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él. Y decía ús á los íos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará. Y respondiéronle: Simiente de somos, y jamás servimos á nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado. Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre. Así que, si el os libertare, seréis verdaderamente libres. Sé que sois simiente de , mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros. Yo hablo lo que he visto cerca del ; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre. Respondieron y dijéronle: Nuestro padre es . Díceles ús: Si fuerais hijos de , las obras de haríais. Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de : no hizo esto . Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es . Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera , ciertamente me amaríais: porque yo de he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió. ¿ qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oir mi palabra. Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y porque yo digo verdad, no me creéis. ¿én de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de , las palabras de oye: por esto no las oís vosotros, porque no sois de . Respondieron entonces los íos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres , y tienes demonio? Respondió ús: Yo no tengo demonio, antes honro á mi ; y vosotros me habéis deshonrado. Y no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue. De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre. Entonces los íos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. murió, y los profetas, y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre. ¿ tú mayor que nuestro padre , el cual murió? y los profetas murieron: ¿quién te haces á ti mismo? Respondió ús: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro ; Y no le conocéis: mas yo le conozco; y si dijere que no le conozco, seré como vosotros mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra. vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vió, y se gozó. Dijéronle entonces los íos: Aun no tienes cincuenta años, ¿y has visto á ? Díjoles ús: De cierto, de cierto os digo: Antes que fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para tirarle: mas ús se encubrió, y salió del templo; y atravesando por medio de ellos, se fué.

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