Joshua 6:15
“Y al séptimo día levantáronse cuando subía el alba, y dieron vuelta á la ciudad de la misma manera siete veces: solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.”
Joshua 6:15 — Reina-Valera 1909
Verse 15 of 27 in Joshua chapter 6 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Joshua 6 — full chapter (Reina-Valera 1909)
EMPERO ó estaba cerrada, bien cerrada, á causa de los hijos de : nadie entraba, ni salía. Mas á dijo á é: Mira, yo he entregado en tu mano á ó y á su rey, con sus varones de guerra. Cercaréis pues la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez: y esto haréis seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carneros delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas á la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando tocaren prolongadamente el cuerno de carnero, así que oyereis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará á gran voz, y el muro de la ciudad caerá debajo de sí: entonces el pueblo subirá cada uno en derecho de sí. Y llamando é hijo de á los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuernos de carneros delante del arca de á. Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de á. Y así que é hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, pasaron delante del arca de á, y tocaron las bocinas: y el arca del pacto de á los seguía. Y los armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la gente reunida iba detrás del arca, andando y tocando bocinas. Y é mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no daréis grita, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad: entonces daréis grita. El arca pues de á dió una vuelta alrededor de la ciudad, y viniéronse al real, en el cual tuvieron la noche. Y é se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de á. Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, fueron delante del arca de á, andando siempre y tocando las bocinas; y los armados iban delante de ellos, y la gente reunida iba detrás del arca de á, andando y tocando las bocinas. Así dieron otra vuelta á la ciudad el segundo día, y volviéronse al real: de esta manera hicieron por seis días. Y al séptimo día levantáronse cuando subía el alba, y dieron vuelta á la ciudad de la misma manera siete veces: solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces. Y como los sacerdotes hubieron tocado las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Dad grita, porque á os ha entregado la ciudad. Mas la ciudad será anatema á á, ella con todas las cosas que están en ella: solamente la ramera vivirá, con todos los que estuvieren en casa con ella, por cuanto escondió los mensajeros que enviamos. Empero guardaos vosotros del anatema, que ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, porque no hagáis anatema el campo de , y lo turbéis. Mas toda la plata, y el oro, y vasos de metal y de hierro, sea consagrado á á, y venga al tesoro de á. Entonces el pueblo dió grita, y los sacerdotes tocaron las bocinas: y aconteció que como el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, dió el pueblo grita con gran vocerío, y el muro cayó á plomo. El pueblo subió luego á la ciudad, cada uno en derecho de sí, y tomáronla. Y destruyeron todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, mozos y viejos, hasta los bueyes, y ovejas, y asnos, á filo de espada. Mas é dijo á los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allá á la mujer, y á todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis. Y los mancebos espías entraron, y sacaron á , y á su padre, y á su madre, y á sus hermanos, y todo lo que era suyo; y también sacaron á toda su parentela, y pusiéronlos fuera del campo de . Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había: solamente pusieron en el tesoro de la casa de á la plata, y el oro, y los vasos de metal y de hierro. Mas é salvó la vida á la ramera, y á la casa de su padre, y á todo lo que ella tenía: y habitó ella entre los hasta hoy; por cuanto escondió los mensajeros que é envió á reconocer á ó. Y en aquel tiempo é les juramentó diciendo: Maldito delante de á el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de ó. En su primogénito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas. Fué pues á con é, y su nombre se divulgó por toda la tierra.