Judges 19:12
“Y su señor le respondió: No iremos á ninguna ciudad de extranjeros, que no sea de los hijos de Israel: antes pasaremos hasta Gabaa. Y dijo á su criado:”
Judges 19:12 — Reina-Valera 1909
Verse 12 of 30 in Judges chapter 19 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Judges 19 — full chapter (Reina-Valera 1909)
EN aquellos días, cuando no había rey en , hubo un que moraba como peregrino en los lados del monte de , el cual se había tomado mujer concubina de -lehem de á. Y su concubina adulteró contra él, y fuese de él á casa de su padre, á -lehem de á, y estuvo allá por tiempo de cuatro meses. Y levantóse su marido, y siguióla, para hablarle amorosamente y volverla, llevando consigo un criado suyo y un par de asnos; y ella le metió en la casa de su padre. Y viéndole el padre de la moza, salióle á recibir gozoso; y detúvole su suegro, padre de la moza, y quedó en su casa tres días, comiendo y bebiendo, y reposando allí. Y al cuarto día, como se levantaron de mañana, levantóse también el para irse, y el padre de la moza dijo á su yerno: Conforta tu corazón con un bocado de pan, y después os iréis. Y sentáronse ellos dos juntos, y comieron y bebieron. Y el padre de la moza dijo al varón: Yo te ruego que te quieras quedar aquí esta noche, y alegraráse tu corazón. Y levantándose el varón para irse, el suegro le constriñó á que tornase y tuviese allí la noche. Y al quinto día levantándose de mañana para irse, díjole el padre de la moza: Conforta ahora tu corazón. Y habiendo comido ambos á dos, detuviéronse hasta que ya declinaba el día. Levantóse luego el varón para irse, él, y su concubina, y su criado. Entonces su suegro, el padre de la moza, le dijo: He aquí el día declina para ponerse el sol, ruégote que os estéis aquí la noche; he aquí que el día se acaba, ten aquí la noche, para que se alegre tu corazón; y mañana os levantaréis temprano á vuestro camino, y llegarás á tus tiendas. Mas el hombre no quiso quedar allí la noche, sino que se levantó y partió, y llegó hasta enfrente de , que es , con su par de asnos aparejados, y con su concubina. Y estando ya junto á , el día había declinado mucho: y dijo el criado á su señor: Ven ahora, y vámonos á esta ciudad de los , para que tengamos en ella la noche. Y su señor le respondió: No iremos á ninguna ciudad de extranjeros, que no sea de los hijos de : antes pasaremos hasta . Y dijo á su criado: Ven, lleguemos á uno de esos lugares, para tener la noche en , ó en . Pasando pues, caminaron, y púsoseles el sol junto á , que era de ín. Y apartáronse del camino para entrar á tener allí la noche en ; y entrando, sentáronse en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los acogiese en casa para pasar la noche. Y he aquí un hombre viejo, que á la tarde venía del campo de trabajar; el cual era del monte de , y moraba como peregrino en , pero los moradores de aquel lugar eran hijos de ín. Y alzando el viejo los ojos, vió á aquel viajante en la plaza de la ciudad, y díjole: ¿A dónde vas, y de dónde vienes? Y él respondió: Pasamos de -lehem de á á los lados del monte de , de donde yo soy; y partí hasta -lehem de á; y voy á la casa de á, y no hay quien me reciba en casa, Aunque nosotros tenemos paja y de comer para nuestros asnos, y también tenemos pan y vino para mí y para tu sierva, y para el criado que está con tu siervo; de nada tenemos falta. Y el hombre viejo dijo: Paz sea contigo; tu necesidad toda sea solamente á mi cargo, con tal que no tengas la noche en la plaza. Y metiéndolos en su casa, dió de comer á sus asnos; y ellos se lavaron los pies, y comieron y bebieron. Y cuando estaban gozosos, he aquí, que los hombres de aquella ciudad, hombres hijos de , cercan la casa, y batían las puertas, diciendo al hombre viejo dueño de la casa: Saca fuera el hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos. Y saliendo á ellos aquel varón, amo de la casa, díjoles: No, hermanos míos, ruégoos que no cometáis este mal, pues que este hombre ha entrado en mi casa, no hagáis esta maldad. He aquí mi hija virgen, y la concubina de él: yo os las sacaré ahora; humilladlas, y haced con ellas como os pareciere, y no hagáis á este hombre cosa tan infame. Mas aquellos hombres no le quisieron oir; por lo que tomando aquel hombre su concubina, sacó fuera: y ellos la conocieron, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y dejáronla cuando apuntaba el alba. Y ya que amanecía, la mujer vino, y cayó delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su señor estaba, hasta que fué de día. Y levantándose de mañana su señor, abrió las puertas de la casa, y salió para ir su camino, y he aquí, la mujer su concubina estaba tendida delante de la puerta de la casa, con las manos sobre el umbral. Y él le dijo: Levántate, y vámonos. Mas ella no respondió. Entonces la levantó el varón, y echándola sobre su asno, levantóse y fuése á su lugar. Y en llegando á su casa, toma un cuchillo, y echa mano de su concubina, y despedázala con sus huesos en doce partes, y enviólas por todos los términos de . Y todo el que lo veía, decía: Jamás se ha hecho ni visto tal cosa, desde el tiempo que los hijos de subieron de la tierra de hasta hoy. Considerad esto, dad consejo, y hablad.