Leviticus 27:30

“Y todas las décimas de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová son: es cosa consagrada á Jehová.”

Leviticus 27:30 — Reina-Valera 1909

Verse 30 of 34 in Leviticus chapter 27 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Leviticus 27 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y HABLÓ á á és, diciendo: Habla á los hijos de , y diles: Cuando alguno hiciere especial voto á á, según la estimación de las personas que se hayan de redimir, así será tu estimación: En cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, tu estimación será cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. Y si fuere hembra, la estimación será treinta siclos. Y si fuere de cinco años hasta veinte, tu estimación será respecto al varón veinte siclos, y á la hembra diez siclos. Y si fuere de un mes hasta cinco años, tu estimación será en orden al varón, cinco siclos de plata; y por la hembra será tu estimación tres siclos de plata. Mas si fuere de sesenta años arriba, por el varón tu estimación será quince siclos, y por la hembra diez siclos. Pero si fuere más pobre que tu estimación, entonces comparecerá ante el sacerdote, y el sacerdote le pondrá tasa: conforme á la facultad del votante le impondrá tasa el sacerdote. Y si fuere animal de que se ofrece ofrenda á á, todo lo que se diere de él á á será santo. No será mudado ni trocado, bueno por malo, ni malo por bueno: y si se permutare un animal por otro, él y el dado por él en cambio serán sagrados. Y si fuere algún animal inmundo, de que no se ofrece ofrenda á á, entonces el animal será puesto delante del sacerdote: Y el sacerdote lo apreciará, sea bueno ó sea malo; conforme á la estimación del sacerdote, así será. Y si lo hubieren de redimir, añadirán su quinto sobre tu valuación. Y cuando alguno santificare su casa consagrándola á á, la apreciará el sacerdote, sea buena ó sea mala: según la apreciare el sacerdote, así quedará. Mas si el santificante redimiere su casa, añadirá á tu valuación el quinto del dinero de ella, y será suya. Y si alguno santificare de la tierra de su posesión á á, tu estimación será conforme á su sembradura: un de sembradura de cebada se apreciará en cincuenta siclos de plata. Y si santificare su tierra desde el año del jubileo, conforme á tu estimación quedará. Mas si después del jubileo santificare su tierra, entonces el sacerdote hará la cuenta del dinero conforme á los años que quedaren hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu estimación. Y si el que santificó la tierra quisiere redimirla, añadirá á tu estimación el quinto del dinero de ella, y quedaráse para él. Mas si él no redimiere la tierra, y la tierra se vendiere á otro, no la redimirá más; Sino que cuando saliere en el jubileo, la tierra será santa á á, como tierra consagrada: la posesión de ella será del sacerdote. Y si santificare alguno á á la tierra que él compró, que no era de la tierra de su herencia, Entonces el sacerdote calculará con él la suma de tu estimación hasta el año del jubileo, y aquel día dará tu señalado precio, cosa consagrada á á. En el año del jubileo, volverá la tierra á aquél de quien él la compró, cuya es la herencia de la tierra. Y todo lo que apreciares será conforme al siclo del santuario: el siclo tiene veinte óbolos. Empero el primogénito de los animales, que por la primogenitura es de á, nadie lo santificará; sea buey ú oveja, de á es. Mas si fuere de los animales inmundos, lo redimirán conforme á tu estimación, y añadirán sobre ella su quinto: y si no lo redimieren, se venderá conforme á tu estimación. Pero ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere santificado á á de todo lo que tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesión, no se venderá, ni se redimirá: todo lo consagrado será cosa santísima á á. Cualquier anatema (cosa consagrada) de hombres que se consagrare, no será redimido: indefectiblemente ha de ser muerto. Y todas las décimas de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de á son: es cosa consagrada á á. Y si alguno quisiere redimir algo de sus décimas, añadirá su quinto á ello. Y toda décima de vacas ó de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, la décima será consagrada á á. No mirará si es bueno ó malo, ni lo trocará: y si lo trocare, ello y su trueque serán cosas sagradas; no se redimirá. Estos son los mandamientos que ordenó á á és, para los hijos de , en el monte de í.

Every verse in Leviticus 27

Chapter navigation

0:000:00