Luke 1:13
“Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan.”
Luke 1:13 — Reina-Valera 1909
Verse 13 of 80 in Luke chapter 1 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Luke 1 — full chapter (Reina-Valera 1909)
HABIENDO muchos tentado á poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra; Me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo, Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado. HUBO en los días de , rey de , un sacerdote llamado ías, de la suerte de Abías; y su mujer, de las hijas de ón, llamada . Y eran ambos justos delante de , andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor. Y no tenían hijo, porque era estéril, y ambos eran avanzados en días. Y aconteció que ejerciendo ías el sacerdocio delante de por el orden de su vez, Conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en suerte á poner el incienso, entrando en el templo del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando á la hora del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor puesto en pie á la derecha del altar del incienso. Y se turbó ías viéndole, y cayó temor sobre él. Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer te parirá un hijo, y llamarás su nombre . Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento. Porque será grande delante de , y no beberá vino ni sidra; y será lleno del íritu , aun desde el seno de su madre. Y á muchos de los hijos de convertirá al Señor de ellos. Porque él irá delante de él con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido. Y dijo ías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días. Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy , que estoy delante de ; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas. Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo. Y el pueblo estaba esperando á ías, y se maravillaban de que él se detuviese en el templo. Y saliendo, no les podía hablar: y entendieron que había visto visión en el templo: y él les hablaba por señas, y quedó mudo. Y fué, que cumplidos los días de su oficio, se vino á su casa. Y después de aquellos días concibió su mujer , y se encubrió por cinco meses, diciendo: Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres. Y al sexto mes, el ángel fué enviado de á una ciudad de , llamada , A una virgen desposada con un varón que se llamaba é, de la casa de : y el nombre de la virgen era ía. Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de . Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre . Este será grande, y será llamado del ísimo: y le dará el Señor el trono de su padre: Y reinará en la casa de por siempre; y de su reino no habrá fin. Entonces ía dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón. Y respondiendo el ángel le dijo: El íritu vendrá sobre ti, y la virtud del ísimo te hará sombra; por lo cual también lo que nacerá, será llamado de . Y he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril: Porque ninguna cosa es imposible para . Entonces ía dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella. En aquellos días levantándose ía, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de á; Y entró en casa de ías, y saludó á . Y aconteció, que como oyó la salutación de ía, la criatura saltó en su vientre; y fué llena del íritu , Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí? Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación á mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. Entonces ía dijo: engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se alegró en mi . Porque ha mirado á la bajeza de su criada; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el ; y santo es su nombre. Y su misericordia de generación á generación á los que le temen. Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios del pensamiento de su corazón. Quitó los poderosos de los tronos, y levantó á los humildes. A los hambrientos hinchió de bienes; y á los ricos envió vacíos. Recibió á su siervo, acordándose de la misericordia, Como habló á nuestros padres á y á su simiente para siempre. Y se quedó ía con ella como tres meses: después se volvió á su casa. Y á se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella. Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: No; sino será llamado. Y le dijeron: ¿ qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre. Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á . Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: ¿én será este niño? Y la mano del Señor estaba con él. Y ías su padre fué lleno de íritu , y profetizó, diciendo: Bendito el Señor de , que ha visitado y hecho redención á su pueblo, Y nos alzó un cuerno de salvación en la casa de su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio: Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron; Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordándose de su santo pacto; Del juramento que juró á nuestro padre, que nos había de dar, Que sin temor librados de nuestros enemigos, le servirí En santidad y en justicia delante de él, todos los días nuestros. Y tú, niño, profeta del ísimo serás llamado; porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos; Dando conocimiento de salud á su pueblo, para remisión de sus pecados, Por las entrañas de misericordia de nuestro , con que nos visitó de lo alto el , Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz. Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á .