Luke 20:15

“Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?”

Luke 20:15 — Reina-Valera 1909

Verse 15 of 47 in Luke chapter 20 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Luke 20 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y ACONTECIÓ un día, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegáronse los príncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos; Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad? Respondiendo entonces ús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme: El bautismo de , ¿era del cielo, ó de los hombres? Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, dirá: ¿ qué, pues, no le creísteis? Y si dijéremos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará: porque están ciertos que era profeta. Y respondieron que no sabían de dónde. Entonces ús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas. Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y arrendóla á labradores, y se ausentó por mucho tiempo. Y al tiempo, envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío. Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos á éste también, herido y afrentado, le enviaron vacío. Y volvió á enviar al tercer siervo; mas ellos también á éste echaron herido. Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto. Mas los labradores, viéndole, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle para que la heredad sea nuestra. Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡ nos libre! Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, ésta fué por cabeza de esquina? Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará. Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos había dicho esta parábola: mas temieron al pueblo. Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y á la potestad del presidente. Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; antes enseñas el camino de con verdad. ¿ es lícito dar tributo á César, ó no? Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿ qué me tentáis? Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César. Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de , á . Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta, callaron. Y llegándose unos de los , los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron, Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente á su hermano. Fueron, pues, siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió sin hijos. Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete: y murieron sin dejar prole. Y á la postre de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer. Entonces respondiendo ús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento: Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento: Porque no pueden ya más morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de , cuando son hijos de la resurrección. Y que los muertos hayan de resucitar, aun és lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de , y de , y de . Porque no es de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él. Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. Y no osaron más preguntarle algo. Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el es hijo de ? Y el mismo dice en el libro de los : Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies. Así que le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo? Y oyéndole todo el pueblo, dijo á sus discípulos: Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oración: éstos recibirán mayor condenación.

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