Mark 1:8
“Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo.”
Mark 1:8 — Reina-Valera 1909
Verse 8 of 45 in Mark chapter 1 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Mark 1 — full chapter (Reina-Valera 1909)
PRINCIPIO del evangelio de , Hijo de . Como está escrito en ías el profeta: He aquí yo envío á mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de ti. Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; enderezad sus veredas. Bautizaba en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados. Y salía á él toda la provincia de , y los de ; y eran todos bautizados por él en el río de án, confesando sus pecados. Y andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con íritu . Y aconteció en aquellos días, que ús vino de de , y fué bautizado por en el án. Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al íritu como paloma, que descendía sobre él. Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi amado; en ti tomo contentamiento. Y luego el íritu le impele al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de ás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. Mas después que fué encarcelado, Jesús vino á predicando el evangelio del reino de , Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio. Y pasando junto á la mar de , vió á ón, y á és su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y les dijo ús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y luego, dejadas sus redes, le siguieron. Y pasando de allí un poco más adelante, vió á , hijo de , y á su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes. Y luego los llamó: y dejando á su padre en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él. Y entraron en ; y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba. Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas. Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces, Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús ? ¿ venido á destruirnos? Sé quién eres, el de . Y ús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de él. Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen? Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de . Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de ón y de és, con y . Y la suegra de ón estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella. Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía. Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traían á él todos los que tenían mal, y endemoniados; Y toda la ciudad se juntó á la puerta. Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocían. Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba. Y le siguió ón, y los que estaban con él; Y hallándole, le dicen: Todos te buscan. Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda , y echaba fuera los demonios. Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme. Y ús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio. Y así que hubo él hablado, la lepra se fué luego de aquél, y fué limpio. Entonces le apercibió, y despidióle luego, Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que és mandó, para testimonio á ellos. Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya ús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.