Mark 10:49

“Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama.”

Mark 10:49 — Reina-Valera 1909

Verse 49 of 52 in Mark chapter 10 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Mark 10 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y PARTIÉNDOSE de allí, vino á los términos de y tras el án: y volvió el pueblo á juntarse á él; y de nuevo les enseñaba como solía. Y llegándose los , le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar á su mujer. Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó és? Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar. Y respondiendo ús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo . Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer. Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne. Pues lo que juntó, no lo aparte el hombre. Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo. Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella: Y si la mujer repudiare á su marido y se casare con otro, comete adulterio. Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reñían á los que los presentaban. Y viéndolo ús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de . De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. Y saliendo él para ir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna? Y ús le dijo: ¿ qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre. El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad. Entonces ús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces ús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de los que tienen riquezas! Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas ús respondiendo, les volvió á decir: ¡, cuán difícil es entrar en el reino de , los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de . Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse? Entonces ús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para , no; porque todas las cosas son posibles para . Entonces comenzó á decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido. Y respondiendo ús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del evangelio, Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros. Y estaban en el camino subiendo á ; y ús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce aparte, les comenzó á decir las cosas que le habían de acontecer: He aquí subimos á , y el del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los : Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará. Entonces y , hijos de , se llegaron á él, diciendo: Maestro, querrí que nos hagas lo que pidiéremos. Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra. Entonces ús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿éis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Y ellos dijeron: Podemos. Y ús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados. Mas que os sentéis á mi diestra y á mi siniestra, no es mío darlo, sino á quienes está aparejado. Y como lo oyeron los diez, comenzaron á enojarse de y de . Mas ús, llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad. Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor; Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos. Porque el del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos. Entonces vienen á ó: y saliendo él de ó y sus discípulos y una gran compañía, Bartimeo el ciego, hijo de , estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era ús el , comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de , ten misericordia de mí. Y muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de , ten misericordia de mí. Entonces ús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama. El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á ús. Y respondiendo ús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista. Y ús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía á ús en el camino.

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