Mark 15:5
“Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.”
Mark 15:5 — Reina-Valera 1909
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Mark 15 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y LUEGO por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron á ús atado, y le entregaron á . Y le preguntó: ¿ tú el de los íos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices. Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho. Y le preguntó otra vez , diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan. Mas ús ni aun con eso respondió; de modo que se maravillaba. Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. Y había uno, que se llamaba ás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta. Y viniendo la multitud, comenzó á pedir hiciese como siempre les había hecho. Y les respondió, diciendo: ¿éis que os suelte al de los íos? Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes. Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que les soltase antes á ás. Y respondiendo , les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis de los íos? Y ellos volvieron á dar voces: Crucifícale. Mas les decía: ¿ qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale. Y , queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á ás, y entregó á ús, después de azotarle, para que fuese crucificado. Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es á saber, al ; y convocan toda la cohorte. Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas, Comenzaron luego á saludarle: ¡, Rey de los íos! Y le herían en la cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas. Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle. Y cargaron á uno que pasaba, Simón , padre de y de , que venía del campo, para que llevase su cruz. Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la . Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó. Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno. Y era la hora de las tres cuando le crucificaron. Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS. Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda. Y se cumplió la , que dice: Y con los inicuos fué contado. Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de , y en tres días lo edificas, Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz. Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar. El , Rey de , descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban. Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y á la hora de nona, exclamó ús á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías. Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle. Mas ús, dando una grande voz, espiró. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo. Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el de . Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba ía , y ía la madre de el menor y de é, y é; Las cuales, estando aún él en , le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á . Y cuando fué la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado, José de , senador noble, que también esperaba el reino de , vino, y osadamente entró á , y pidió el cuerpo de ús. Y se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, preguntóle si era ya muerto. Y enterado del centurión, dió el cuerpo á é: El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana: y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña; y revolvió una piedra á la puerta del sepulcro. Y ía , y ía madre de é, miraban donde era puesto.