Mark 16:6
“Mas él les dice: No os asustéis: buscáis á Jesús Nazareno, el que fué crucificado; resucitado há, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron.”
Mark 16:6 — Reina-Valera 1909
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Mark 16 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y COMO pasó el sábado, María , y ía madre de , y é, compraron drogas aromáticas, para venir á ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol. Y decían entre sí: ¿én nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro? Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande. Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dice: No os asustéis: buscáis á ús , el que fué crucificado; resucitado há, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron. Mas id, decid á sus discípulos y á , que él va antes que vosotros á : allí le veréis, como os dijo. Y ellas se fueron huyendo del sepulcro; porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada á nadie, porque tenían miedo. Mas como ús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente á ía , de la cual había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber á los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron. Mas después apareció en otra forma á dos de ellos que iban caminando, yendo al campo. Y ellos fueron, y lo hicieron saber á los otros; y ni aun á ellos creyeron. Finalmente se apareció á los once mismos, estando sentados á la mesa, y censuróles su incredulidad y dureza de corazón, que no hubiesen creído á los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio á toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán á los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fué recibido arriba en el cielo, y sentóse á la diestra de . Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amén.